Cuando desperté no sabía lo que había pasado realmente. Estaba desnudo encima de mi cama, mi esposa no estaba, y tenía la sensación de que me habían abandonado a mi suerte. Estaba un poco mareado y desorientado, lo último que recordaba era a la mujer asesinando a mi mujer.
—¡¡Sofía!! ¿Dónde estás? ¡Klavdiya hija de mil perras sarnos as! —me puse una camisa que encontré y fui directo a la puerta que se abrió de repente. —¡Mi señor, por fin ha despertado! —Knutas, ¿qué diablos ha sucedido? ¿Por q
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0