A veces se necesita un alto en el camino. Para que la frescura siga crujiendo, y los párpados se aguanten. Para encontrarse de nuevo, y saberse el mismo de siempre. Injertar peras y olmos nunca fué fácil. Ni nunca lo será. A veces hay que volver a descubrirse. Rular y rular, sabiendo que no hay
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