Con la propuesta de crear la Organización Mundial del Espíritu, por ejemplo auspiciada y dentro de la ONU, lo que se pretende es, básicamente y en primer lugar, universalizar esta dimensión de nuestra especie, tanto a nivel individual como social. Es decir, hacerla consciente, tangible, visible, nominarla, ponerla en el terreno de nuestra existencia, tanto a escala individual como social, institucionalizándola de manera internacional. Estamos hablando de dedicarle la atención necesaria y que se merece a esta dimensión de nuestra especie. Y para ello la ONU es el lugar u organismo apropiado, por su carácter global o mundial y porque ya se ocupa explícitamente de las otras dos dimensiones e indirectamente de la tercera. Por lo que habrá que hacerla explícita también.
All rights reserved