Desborde de pasión desmesurado,
cual pertinaz llovizna mañanera,
enardecido sigo yo en la espera,
de retomar tu cuerpo profanado;
Incólume, mi sexo ya ultrajado,
aún exánime busca como fiera
la impoluta virtud que poseyera,
entre tus blancas piernas atrapado.
Derroche inagotable de placeres,
residencia del clímax imparable,
coincidencia total entre dos seres;
Final del onanismo deleznable,
culminación intensa de quereres,
en cúspide sexual inigualable.
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