Es un tema al que llevo muchos años dándole vueltas, y que no es tan sencillo como inicialmente parece: los ordenadores portátiles en clase. Mi postura es clara e inequívoca: por encima de todo, SÍ. Para mí, resulta un contrasentido total prohibirlos. Pero conozco muchos otros profesores a los que respeto bastante que se oponen a su uso, o que directamente lo prohíben, como se comenta en estos artículos recientes de Engadget y Gizmodo.
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