Search
public copyright
inscriptions
10113 results found for tag:"prosa".
2311126101075
La respuesta
11/12/2023
Una cajera
https://valentina-lujan.es/D/delospquiensom.pdf "La respuesta no parece, en un principio, que pueda resultar problemática; no tiene uno, o una, mas que llegar y responder pues yo soy Fulanito de tal o Menganita de Cual o este o la otra o el o la de más allá, e hijos, una u otro o cada uno, de nuestros respectivos y correspondientes padres y madres nacidos en alguna fecha y en algún lugar" no es ni muchísimo menos la forma en que yo habría abordado el proporcionar al eventual internauta datos referentes a mi identidad. Pero como esto era nada más el principio, y sólo por los comienzos es un poquito aventurado el juzgar, seguí - empeñada como estaba en encontrar una página web en que fijarme para hacer yo la mía - leyendo "Existen sin embargo personas a quienes esa primera impresión les da la de ser engañosa; y se la da tan en seguida, tan de inmediato, tan nada más echarle la vista encima, que terminan por - no reparando en el hecho de que pueden no existir problemas, atentas ante todo a no dejarse engañar - complicarse la vida como quien dice nada más empezar." y hube, en este punto, de convenir en que aunque la forma no era la que yo habría elegido si lo era el fondo, hasta aquí, al menos, porque estaba del todo de acuerdo en que existe ese tipo de personas que, por utilizar un aforismo, por huir del fuego van a dar en las brasas... que no sé, por cierto, si es el aforismo que se adecúa al caso ni si es un aforismo ... Papeles
All rights reserved
2311126100986
De entre los papeles de la caja de un microondas
11/12/2023
Una de las primas de Gancedo
https://valentina-lujan.es/A/alfabeticopap.pdf Aquí se cierra el círculo 123-45-67 Distintivo nº 9 El distintivo de Eloy Acuerdo Esperando a Calíope Fisioterapeuta consternada Foto de un tapiz bordado de petit point Lola enfadada Una bienvenida Una muchacha delgada con la señorita Marcela Etiqueta: Papeles
All rights reserved
2311126100856
Estupendo
11/12/2023
Una inquietud nueva
https://valentina-lujan.es/doc/Estupendo.pdf Escribí, con trazo enérgico y en letra grande y clara… Escribió, sí, con letra no tan grande como escribió que la escribió, pero sí muy clara y muy contento, entusiasmado, con la intención, según contó su madre — una señora encantadora, por cierto, que se veía que lo quiere muchísimo y siempre lo anima — disgustadísima y con lágrimas en los ojos, de continuar. Sin embargo, nos contó, mientras nos invitaba a un café con bizcocho en un pequeño saloncito, debe de ser que se desanimó por culpa de la novia que le dijo, por lo visto y según el relato entre sorbo y sorbo y pequeños y entrecortados suspiros, que ella no pensaba casarse con ningún alter ego de nada ni de nadie… – Y es que — nos dijo también — yo se lo tenía dicho, pero como mi hijo ha sido siempre un inocentón no me hizo caso, “mira, tesoro de mamá, a mi me parece que esa chica es muy ambiciosa y no te conviene en absoluto”, pero, ya les digo, estaba por lo visto enamorado, esas cosas que les pasan a los jóvenes que no tienen sentido ninguno de la realidad de la vida, y, como no se sintió con fuerzas para decepcionarla, no quiso continuar, renunció de la noche a la mañana a ser alter ego y tiró por la borda, así, porque sí, o, bueno, por amor, pero que… — un suspiro — una carrera que habría podido ser tan brillante, para, total, que ella, una pequeña harpía, que lo sé yo, lo plantase muy poco después porque, le dijo, había conocido el verdadero amor en un vendedor de seguros para decesos. Pero que a ella, la madre, le parecía que como la chica era una oportunista debió de echar sus cuentas y decirse que mientras hubiese un muerto en perspectiva — aunque lo rectificó la madre de inmediato por finado — ella tendría la vida resuelta. – Y, ¿a qué se dedica su hijo ahora? – Pues a ser escritor; así por su cuenta y sin pizca de imaginación que tiene; el pobrecito mío, que a quién habrá salido con tan poquito seso. Dijo. Papeles
All rights reserved
2311126099761
Pregunta de la señorita Violeta
11/12/2023
Una pregunta desdentada
https://valentina-lujan.es/P/pregexamsnoviole.pdf ¿Con qué distintivo habría que ilustrar ― preguntó la señorita Violeta a sus alumnos en el examen para la segunda evaluación de la asignatura de metafísica elemental comparada ― este archivo considerando que quien llega a él es Raúl Colmenero? Papeles
All rights reserved
2311126099648
Y Custoidia Núñez decía que...
11/12/2023
Una prima de las de Robledo
https://valentina-lujan.es/G/ycustodiadecia.pdf Y Custodia Núñez decía que esa era una forma ni peor ni mejor de hacer las cosas, pero que... Y aunque Adalberto habría dicho, seguro, de cualquier forma a Adalberto hay que sacarlo yo me volvía a callar. Y esta vez era una tía Leontina la que decía « ¿lo ves?». [][][] Había dicho la chatarrera. [][][] – ¿Lo ves? — decía… Decía. Y que volvía a venir ― la tía ― y a agarrarla de nuevo por los hombros y a ponerla otra vez en el centro del lavaderillo del corral y decirle a otra que era esta vez la tía Elisenda «esto es lo que yo quería decir». Y que la otra la miraba otra vez de arriba abajo, como si ella fuese poca cosa otra vez, y que arrugando la nariz repetía « ¿esto?». Y que la otra repetía otra vez «esto; sí». –Sí: esto — Y la zarandeaba y le clavaba las uñas y ella no gritaba no por lo del postre sino porque aunque le hacía daño era sin querer —: que la niña, sin darse cuenta... ¡¡porque lo has hecho sin darte cuenta!! – y que ¿verdad? Pero ella sólo asentía con la cabeza para no enredar más — que la niña, sin saber lo que hacía ha... – ¿Pero cómo que sin saber lo que hacía si estaba todo el rato dando la tabarra al pobre Montano? – mamá. –Bah, no se preocupe por eso. A mí no me molesta, son cosas de niños. –Sí, Montano; pero cosas de niños muy descarados – y le clavaba los ojos meneando la cabeza y enfatizando mucho niñosss y descaradosss y –: usted es que es una persona muy sufrida. Y, ella, ahí callada, en el centro del lavaderillo del corral con las uñas de la tía Leontina clavándosele hasta que ellos se callaban también, y entonces aflojaba un poquito, y haciéndole menos daño: –No os habéis dado cuenta. Nadie se ha dado cuenta. Y es comprensible porque todos estamos aquí, viéndonos y oyéndonos, y sabemos...creemos saber, al menos, qué estamos viendo y oyendo, pero imaginaros a alguien que no estuviese aquí, ¿qué pensaría? –Pues — papá, tan despistado — como si no está ni ve ni oye... –Que oyera o viese sólo de forma parcial, fragment... –Ah pues — mamá — no creo que pensase nada raro. Somos una familia muy normal... ¡Porque Montano es como de la familia, claro! – ¡Bueno — papá, tan despistado —; Montano como el que más! –No, ya, si eso sí — impaciente la tía, por hacerse entender, que le estaba volviendo a clavar las uñas; a ver si acababan con aquello de una vez — pero yo, a lo que me estoy refiriendo es a que, cualquiera que no estuviese aquí presente pensaría que... –Sí — papá , tan despistado —: que nos estamos... bueno, estábam... ¡o estamos!, moviendo...bueno, sentados, casi todos, en nuestra propia historia y en la ajena; y en nuestro presente y en nuestro pasado a la vez porque, si la niña...y Montano, están aquí los dos, y la niña decía que Montano decía... y, además Montano, el pobre, bueno, perdón... el pobrecito, intervenía en una conversación en la que no es posible que pudie... –Pues lo que estoy diciendo — la tía Elisenda —: que no puede ser. –Pero es — la otra —: y aquí estamos. –Eso, mira, es verdad — mamá —: aquí toda la tarde, que fíjate qué hora es ya y sin haber sacado nada en claro. Y que venga, vamos a cenar algo y a dormir que nos estamos cayendo todos de sueño mañana seguiríamos y, a Montano, que esperaba que no le disgustase la habitación que le hemos preparado como usted es tan… pero que ya sabía que, como la casa no era muy grande, no teníamos otra y, bueno... en fin, era la de, dando un suspiro, el pobrecito Montano. –Y, a mí, de pie en el centro del lavaderillo del corral — decía la chatarrera de pie en el centro del camaranchón grande de junto al garaje lleno de sacos de cemento y ladrillos y algunos somieres herrumbrosos de los que mamá siempre decía “a ver cuando nos deshacemos de tanto zarrio, tengo gana de vivir en una casa propia y con algo de orden y no en esta leonera” que nos hacía cuando nos lo prestaban de lavaderillo del corral —: vamos chiquitina, que ahí adormilada en tan mala postura te va a doler el cuello. – ¿Y Montano? Y que pues debajo de la mesa, como siempre, y que esa es otra, que aún lo tenemos que sacar. Y, la tía Elisenda, que pues tampoco eso podía ser. Y, la Sousa pecosa —: Es posible. Pero que, aunque lo pudiese — “ser, claro”, explicaba — siempre habría alguien dispuesto a poner inconvenientes. –Oh, pero Sousa pecosa, si no es eso… Papeles
All rights reserved
2311126099433
Una tarde tranquila (1)
11/12/2023
Calpurnia
https://valentina-lujan.es/doc/mi%e9rcoles.pdf miércoles, agosto 20, 1924 Una tarde tranquila (1) Hoy, martes (miércoles en realidad), todo sigue igual. He ido a Mediterráneo con Román, un gato muy pequeño. Normalmente voy en taxi, pero hoy ni me lo he planteado porque... ¿dónde encontrar un taxi? No me ha parecido que fuese un problema; cualquier gato adulto puede pesar lo suyo y resultar incómodo el llevarlo en el trasportín, rebulléndose y protestando todo el rato; pero éste, tan diminuto, no. Así que me he marchado directamente al metro, sin pararme a pensar por qué el metro sí habría de estar ahí, y funcionar. Pero funcionaba. Iba, eso sí, vacío. Nadie en los pasillos, ni en los andenes, ni en los vagones; nadie, por todas partes. En la clínica, tras el mostrador de recepción, estaba, con perfecta normalidad, una joven a la que he dicho que tenía cita a las siete, con el doctor Caballero. El gatito resulta tener ciego, irrecuperable, el ojo derecho. Al salir de la clínica he vuelto a enfilar avenida del Mediterráneo, hacia Conde de Casal, para tomar de nuevo el metro. No soy de esas personas que presienten, que notan sensaciones extrañas; soy una persona normal y corriente que percibo nada más la realidad tangible... o visible o audible. Luego, cuando he llegado a casa, he ido como siempre al teléfono y, al pulsar la tecla que deja oír tres pitidos si no ha habido ninguna llamada y no produce sonido ninguno si sí ha habido alguna, no ha sonado nada. He buscado las gafas y el número que he visto era un número cualquiera, de un teléfono fijo, de alguien a quien no conozco. Hacía casi año y medio que no nos habíamos visto y, aunque se me hacía largo y difícil y extraño, la vida seguía; y yo seguía haciendo las mismas cosas que habría hecho igualmente sin angustia. Hoy, ahora, tengo en mente que dentro de un rato iré a poner la comida a los gatos; y que en cualquier otro momento me volveré a sentar frente a la pantalla del ordenador a intentar escribir alguna página buena. Seguiré haciendo exactamente las cosas para las que de algún modo valgo, aunque lo que valgo sea poco, y aunque lo que hago sea insignificante, y aunque las páginas buenas las consiga nada más muy, muy de tarde en tarde. Publicado por gisela en 8/20/1924 00:27:09 AM
All rights reserved
2311126099419
La recuerdo de forma bastante difusa
11/12/2023
Astolfo
https://valentina-lujan.es/doc/La%20recuerdo.pdf La recuerdo de forma bastante difusa y es normal teniendo en cuenta que según el recordatorio que encontré entre las páginas de uno de los libros que habían sido de mi padre ella había fallecido en 1952, en el mes de octubre, cuando tenía yo cuatro años. Un día abrí aquel libro, muchos años después de haber fallecido mis padres y de haber hecho la obra y haber andado moviendo los libros de un lado a otro, desde la librería de puertas de cristal que siempre había estado en la entrada hasta la actual librería de escayola blanca, tan fea y tan desangelada, pasando por las escaleras y el ascensor bajándolos con el resto de las cosas en cajas de cartón para almacenarlos mientras la casa estaba patas arriba en una habitación que me prestó una vecina. Era un libro de Galdós, o de Palacio Valdés, o de Concha Espina encuadernado en tela azul — había muchos encuadernados en tela azul, de distintos autores, y no me fijé en el título —que al parecer nadie habíamos abierto en cerca de cincuenta años. Aquel día cuando yo lo abrí cayó al suelo un sobrecito de luto, este sobre y así, tal cual, dirigido a mi padre; con su sello de 5 céntimos (céntimos de peseta) y sin matasellos ni el nombre de la ciudad, Madrid, por ninguna parte. Y dentro del sobrecito estaba el recordatorio. Yo había conocido a su familia; su hermano Julio y su cuñada Isabel y sus sobrinos Julio y Maruja, con los que ella vivía en la calle de Ibiza, en un piso con dos balcones que daban a la calle y, a la entrada, la primera puerta a mano izquierda de un pasillo largo más bien oscuro, tenía una habitación interior, que daba a un patio, donde los sábados por la tarde mientras mis padres iban al cine Ibiza, o al Narváez, o al Sainz de Baranda, yo me quedaba con ella y otras niñas tan pequeñas como yo todas sentadas en sillitas escuchando cosas de las que ella nos hablaba. Y porque había conocido a su familia y a ella como Valentina desde siempre (el siempre de una niña de cuatro años) y había sabido también de siempre que su apellido era Luján, y porque en mi recuerdo yo estaba en la idea de que ella había muerto cuando yo tenía siete años, me desconcertó que el nombre que figuraba en el recordatorio fuese Dionisia, y que hubiese fallecido en 1952. Pensé que no era de ella, pero era ella la única persona de su familia con quien mis padres habían tenido amistad, con su hermano Julio y su cuñada y sus sobrinos era sólo el trato que propiciaba la relación con ella; de manera que si Dionisia hubiese sido, tal vez, una hermana suya a la que no conociésemos no tendría mucho sentido que nos hubiese nadie enviado un recordatorio y, además, si hubiera sido así ella, Valentina, hubiese figurado entre los hermanos de la difunta. Hice memoria a ver si quedaba alguien de los amigos o conocidos comunes a quien poder preguntar; pero sólo tenía seguridad de que la hubiesen conocido un poco bien las Pacheco, las hermanas de Polo la modista y de Juan, el que me llamaba palomita tierna cuando tenía trece años, o catorce, y a su mujer Charo siempre le daba rabia. Pero de aquella familia Pacheco todos eran de edades similares a las que podrían estar teniendo si viviesen mis padres; de manera que ya habrían muerto casi todos y, aun suponiendo que no, hacía bastante que yo había perdido todo contacto con ellos y no tenía ganas ningunas de reanudarlo. Otra cosa que me desconcertaba es que yo recordaba un día de sol, con color de verano, en Manzanares, en el corral de la calle de la Pólvora donde vivía la tía Felipa. Yo estaba en el corral, de cantos rodados y el olor del establo de las vacas, con las gallinas correteando y, en las cuadras del fondo, junto a las escaleras que subían al pajar, la cochinera con los cerdos y otra cuadra con una mula; estaba en el corral, parada, sin más, oyendo cómo en una de las cuadras que las tías Pepa y Mary utilizaban como lavadero ellas hablaban de cosas, y de gentes, o se reían o estaban calladas lavando en la tina a mano, como se lavaba en los pueblos por aquellos años. Entonces entró la tía Felipa en el corral — en realidad la tía Felipa era mi tía de verdad, hermana aunque sólo.... Papeles
All rights reserved
2311126098924
MI CIUDAD
11/12/2023
Francisco Albiac Samper
Poesia
All rights reserved
2311106078618
Todo es ponerse
11/10/2023
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/D/Dedos.pdf Dedos tecleando el teclado del ordenador. El ordenador. Su pantalla y en ella su página en blanco en la que se van depositando las palabras que los dedos teclean con sus mayúsculas y sus minúsculas y sus acentos y sus puntos y sus comas… No, comas, no. O, bueno, ahora ya sí. Cuatro comas. Sobre la mesa, de derecha a izquierda, bolígrafo, jarrón, que, bueno, entiéndase mejor florero o recipiente de cristal, que jarrón propiamente no es, más bien un paralelepípedo vertical lleno de agua y, dentro, tres ramas, o varas, tal vez, de bambú. Alfombrilla, de color verde, un poco sucia, para el ratón del ordenador sobre cuyo teclado, del ordenador, no del ratón, el ratón no tiene teclado, claro; sobre cuyo teclado teclean los dedos que van, no, bueno, ellos mismos no, que son sólo el vehículo, pero van, de alguna forma, depositando letras y palabras y frases sobre la página que no está ya tan en blanco. A la izquierda del paralelepípedo, que qué poquitas veces se utiliza en la vida la palabra paralelepípedo, le pasa como a metacrilato o a incrustación, que también se emplean poquísimo, o taraceado, pueden pasar meses y años, puede que hasta algún lustro, o hasta la vida entera de alguien que no se vea en la necesidad de decir taraceado. Que puede decirla, sí, que por qué no, pero por puro capricho de pronunciar una palabra diferente de las que se dicen a diario en la vida corriente de quien no sea taraceador y que, por cierto, ese sí, el taraceador, cabe la posibilidad de que, por motivos de su profesión, pronuncie la palabra incrustación. Pero, ¿metacrilato?; aunque eso sí, existen muchos objetos de ese material. Se tienen, sobre los muebles, en forma de marcos para fotos o como soporte de, por ejemplo, esas bolas, esferas, más elegante que bolas, esferas de minerales veteados, o jaspeados, de diferentes colores que se utilizan para decorar. Bueno. Íbamos por a la izquierda del paralelepípedo, que, en teoría o puridad, que qué poquito también y por cierto se utiliza en puridad y que debe de ser, cabe suponerse, porque en realidad o a decir verdad parecen más sencillos, más coloquiales o cotidianos en tanto que en puridad parece más adecuado, en puridad, y que puede que en realidad lo sea, para el lenguaje literario, pero no, y eso es casi seguro, locución que vaya nadie a escuchar de boca del ama de casa que, ante el mostrador de la charcutería, explique al charcutero que en puridad prefiere tan solo cien gramos de chorizo y no ese un poquito más al que suelen ser tan proclives los tenderos. Y que esa es otra: proclive, proclividad, que se puede sustituir o reemplazar, o incluso con una sola e si lo que se desea es ahorrar, por inclinación o propensión a (lo que sea) pero con cuidado, eso sí, porque, y se comprende, un plano proclive o propenso no tiene demasiado sentido cuando, y salta a la vista, un plano que no es perfectamente horizontal será de forma (mejor manera, para no confundir con la forma y puesto que el plano puede ser redondo o triangular o incluso irregular) inexcusable u obligada, siempre, indefectiblemente, inclinado. Los seres vivos sí, en los seres vivos, sean racionales o irracionales, si cabe la posibilidad de que sean proclives o propensos o que tengan tendencia o afición a, en el caso de las personas, hacer deporte o natillas o punto de cruz y hasta cábalas o conjeturas en torno a temas de lo más variopinto; en el caso de los animales, no, que en el de los gatos, si lo primero que se pasa por las mientes son gatos, la inclinación tenderá más a subirse a las camas y a trepar por las cortinas. Los dedos tecleando el teclado del ordenador se detendrán en breve y, ello, porque la mente que los ha ordenado teclear entiende, satisfecha, que han cumplido su objetivo de que la página, la maldita página obstinada en ser página en blanco, haya dejado de serlo. 27 de noviembre de 2022 Oquios
All rights reserved
2311106078502
Un día en blanco
11/10/2023
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/U/undiaenblanco.pdf Algunos días, sin que se pueda concretar el porqué y sin que se tenga consciencia de que algo esté siendo sustancialmente distinto de cómo fue el día anterior parece que no sé qué suerte de canales están como “atascados”, y que las ideas se niegan a fluir, y que las palabras se agazapan no se sabe dónde y que por más que uno se esfuerce no va a sacar nada en claro ni en limpio. Suelo creerme que es una maldición que sólo aqueja al que escribe, y a lo mejor también al que pinta o al que compone pero que no le ocurre lo mismo, por ejemplo, a un cantante. El cantante tiene su voz, con su calidad correspondiente, y si en algún momento puede no dar con el tono o con el timbre adecuado lo único que tiene que hacer es insistir, y seguir insistiendo a base nada más de voluntad; para cantar no hace falta inspiración ― pienso ―, y que la inspiración la necesitó el que escribió la partitura, pero el que tiene que cantar sólo tiene que leerla y repetir lo que está viendo. El que adquiere aunque nada más sea para consigo mismo el compromiso de cantar cada día, cantará, si lo quiere, aunque tenga consciencia de estar cantando mal; pero el que adquiere ese mismo compromiso para escribir se puede encontrar con que, al cabo de horas frente al teclado, no ha escrito una sola palabra. Se intenta, entonces, como a la desesperada y antes de abandonar resignado, recurrir a algún juego que resultará aburrido, ya lo sé, consistente en ― es lo que he hecho hoy ― tomar una palabra, al azar, que en mi caso ha sido “escaramujo”. A partir de ahí y tomando las últimas letras de cada palabra — no importa cuántas, pueden ser todas si al añadir va a resultar una palabra nueva, la única regla es respetar el orden — se siguen enlazando palabras procurando que la serie no se interrumpa, no se cierre, y sea lo más larga posible. Me ha llevado un buen rato porque a veces tarda en acudir a la cabeza esa palabra que ha de enlazar, pero al final he conseguido una especie de lista con 210 palabras que es esta: Escaramujo jocoso sombrero roedor dorado dormitar tartana narrativa vacante tenebroso soberbio bioquímica caminante telemática casualidad dadivoso soberano notarial alambre brebaje jeringuilla llamativo voladura radiador dolicocéfalo locomotora orador ordenanza zapato tomate textura uralita italiano anodino nonagésimo motor torpedo domador orquestar tarascada daltónico iconoclasta taladradora adorar orar rareza zapatiesta estandarte tendedero erosionar narcotizar zarcillo llorona nacido idóneo neoclásico icono onomástica calendario ornamento torrentera entera ralladura urbanismo monosílabo bobalicón cónclave clave clavel velador adormecer mecer cercenar cenar narrar arribar barranco costilla llaneza zaherir herir ir ira rabia abanico colegial algarada daguerrotipo tipo tipográfico gráfico colesterol rollo llovizna nazareno novicia noviciado adorable bledo doloroso oloroso oso sobrino nocivo vocear arsenal altivo voluntario ario oratorio olifante antena enamorado morado adoquinar narrar arrasar sarmiento toledano anonadar argumentar tartaleta letal talego ego egocentrismo monótono tono onomástica calamidad dado adosar sarraceno enorme menester terciar arboleda daltónico tónico colegir girar arriate tetera erradicar cardinal alicaído dolo dolor olor ordinal alquilar lar largueza zarandaja ajar jardinero erosionar narcotráfico tráfico coadyuvante tenderete eternizarse semental tal taladro droga gamberro erróneo neoliberalismo morboso sobreseer errante antediluviano anofeles lesbianismo monosílabo botica boticario ionizar zarpar particular largo goma matriz trizas zascandil zascandilear arborícola coladero derogar garbanzo zozobra brazo zoquete tenencia ciática cancionero erotizante antenista talar alarido idoneidad dador orquesta estadística carámbano nonagésimo monacal calcinar narigudo. Las palabras habrían podido ser otras, sí; pero el forzarse a respetar esas letras de la anterior y el mismo orden para iniciar la siguiente facilita el que se ocurran palabras que, de otra manera, no acudirían y se quedaría uno encasquilladlo en las palabras que le son más familiares, más cercanas, más vinculadas a la rutina y a los gestos y costumbres propios. Esa es la única ventaja del truco. Luego todo el experimento consiste en ir cogiendo esas palabras, eligiéndolas, ahora sí, e ir formando oraciones que tengan una estructura gramatical razonable y sin preocuparse de que el sentido de las frases sea absurdo o estrafalario. El resultado ha sido este: Jocosos escaramujos menesterosos tocados con sombrero narcotizan, voceando brazos cargados de zozobra, al nonagésimo arrasar... Oquios
All rights reserved
2311106078434
De Violeta a Berta
11/10/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/D/devioleta.pdf No quisiera aburrirte relatándote que no podrías jamás imaginar cómo golpeaba el agua los cristales mientras estabas sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores que ocasionalmente hubiesen tenido la ocurrencia de asistir a una representación que aun suponiendo que pudiera haber sido del agrado de los incondicionales no habría alcanzado a sorprender a tantos exigentes a los que todo les parece poco argumentando que siempre hubiera podido hacerse un poquito más aun en el caso tan a todas luces improbable de que el agua no hubiese golpeado los cristales mientras estabas sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores que ocasionalmente hubiesen tenido la ocurrencia de asistir a una representación que aun suponiendo que pudiera haber sido del agrado de los incondicionales no habría alcanzado a sorprender a tantos exigentes a los que todo les parece poco argumentando que siempre hubiera podido hacerse un poquito más aun en el caso tan a todas luces improbable de que el agua no hubiese golpeado los cristales mientras estabas sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores que ocasionalmente hubiesen tenido la ocurrencia de asistir a una representación que aun suponiendo que pudiera haber sido del agrado de los incondicionales no habría alcanzado a sorprender a tantos exigentes a los que todo les parece poco argumentando que siempre hubiera podido hacerse un poquito más aun en el caso tan a todas luces improbable de que el agua no hubiese golpeado los cristales mientras estabas sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores que ocasionalmente hubiesen tenido la ocurrencia de asistir a una representación que aun suponiendo que pudiera haber sido del agrado de los incondicionales no habría alcanzado a sorprender a tantos exigentes a los que todo les parece poco argumentando que siempre hubiera podido hacerse un poquito más aun en el caso tan a todas luces improbable de que el agua no hubiese golpeado los cristales de manera que no voy a repetirte porque como te vengo de decir no quiero aburrirte ni ser reiterativa relatándote que no podrías jamás imaginar cómo golpeaba el agua los cristales mientras estabas sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores que ocasionalmente hubiesen tenido la ocurrencia de asistir a una representación que aun suponiendo que pudiera haber... Perífrasis
All rights reserved
2311106078250
De Berta a Acracia
11/10/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/D/deberta.pdf “Perífrasis: Os habría agradecido que me advirtieseis de que cuando llegara sería demasiado tarde para que pudiésemos acceder a las instalaciones sin tener que ir a buscar la llave que debía suponerse nos daría el conserje que sin pestañear se negó a ponerla en nuestras manos alegando que no disponiendo de autorización para entregarla el hacerlo vendría a ocasionarle unos problemas que no deseaba en absoluto afrontar viéndose obligado a agachar las orejas y soportar la reprimenda sin defenderse ni rechistar por carecer de buenos motivos que esgrimir o razones de peso con las que convencer a unos superiores que se represaliarían contra él y le infligirían quién sabe qué castigo por desobedecer infringiendo la ley establecida contemplada y redactada en los estatutos que rigen la comunidad a que pertenece desde que arribase a la ciudad pocos años después de nacer y de que sus progenitores fallecieran causándole un dolor del que ignoraba si alcanzaría a reponerse jamás. Domingo, 29 de mayo de 2016” Y, mientras devolvía el papelito a su portafolios, que la mejor puntuación sería para quien menos tardara en decirle cuántos verbos contenía la perífrasis. Y, para sí y sin pronunciar palabra, “Berta, ésta me la pagas”. Perífrasis
All rights reserved
2311106078175
De Acracia a Berta
11/10/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/D/deacracia.pdf Si bien pudiera ser rigurosamente cierto que bajo la alegación de que no disponiendo de la pertinente autorización para entregarlas el hacerlo podría muy posiblemente venir a ocasionarle unos problemas que no deseaba en absoluto tener que afrontar viéndose en la humillante y muy penosa tesitura de no poder eludir el agachar las orejas y soportar la severa reprimenda sin defenderse ni rechistar por estar hallándose falto de buenos motivos que esgrimir o razones de peso con las que convencer a unos superiores que se represaliarían contra él y le infligirían quién sabe qué castigo por estar desobedeciendo e infringiendo la ley establecida contemplada y redactada en los estatutos que rigen la comunidad a que viene perteneciendo desde que arribase a la ciudad pocos años después de nacer y de que sus progenitores fallecieran causándole un dolor del que ignoraba si alcanzaría a reponerse jamás el conserje se negó a poner en vuestras manos las llaves que debía de suponerse habría de daros para que pudierais acceder a las instalaciones y que yo pudiese dar fe de tal circunstancia ante cualquier tribunal de este mundo y aun del otro porque estaría yo viéndoos desde la ventana no podría serlo menos que yo misma estaría en disposición de dar la anteriormente mencionada fe ante cualquiera de los antedichos tribunales de que no sólo y muy lejos de ser veraz la afirmación que tú hicieres en la perífrasis tuya de que no pestañeó sí que lo hizo y con la particularidad añadida de que no una sola vez sino por lo menos las tres que logré yo acertar a ver antes de que se fuese la luz por motivo no de la avería en el cuarto de contadores que fuese al parecer utilizada como excusa para dar explicación al apagón que nos tuviera a todos sumidos en las tinieblas durante gran parte de la tarde sino por causa y como muy bien hubieras debido tú saber si hubieses estado atenta a preparar la asignatura que te corresponde impartir en lugar de sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores que ocasionalmente hubiesen tenido la ocurrencia de asistir a una representación que aun suponiendo que pudiera haber sido del agrado de los incondicionales no habría alcanzado a sorprender a tantos exigentes a los que todo les parece poco argumentando que siempre hubiera podido hacerse un poquito más aun en el caso tan a todas luces improbable de que el agua no golpease los cristales mientras estabas sentada en el cine mirando la película que habías elegido ver después de comer con tus primos cuando vinieron a ver patinar a la niña que había dicho que le hubiera gustado más aprender a hacer figuritas de papel que punto de cruz porque las labores de aguja no es ya que nunca hubieran sido la más notable de las habilidades que pudieran adornar a una joven como ella sino que y aun a pesar de que no las hubiera detestado como las detestaba jamás habría logrado hacerse merecedora de los elogios de los espectadores dedicándote tú a interferir en la que muy bien debieras de saber a estas alturas de curso que es mi asignatura y que la avería producida por la concurrencia de toda una serie de desafortunadas circunstancias habría sin la menor duda podido evitarse si tú hubieses estado donde debías y haciendo lo que era tu cometido en lugar de donde no debías y haciendo lo que era mi cometido puesto que sabes muy bien que la asignatura es mía y mi cometido el demostrar al alumnado que las palabras son todas unas enredadoras que todo lo lían y todo lo embrollan. jueves, 20 de abril de 2017 Perífrasis
All rights reserved
2311096071804
Confuso concatenar
11/09/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/C/confusoconcat.pdf Extraño enjambre estéril estorbado; frugal fragor de favores furtivos, crujiente croar de ramas agitadas de fútiles filamentosas filigranas; confuso concatenar de cuidados cautivos entre las garras arrogantes del mortal que se soñó felino; violan, volatilizan, vilipendian, veloces escurridizas transgresiones de verdades entreveradas de consignas alertando, débiles, diabólicas, demenciales si bien dubitativas, contra o al favor venido a menos, o a más si el traslucir a regañadientes les da cauce, desde el futuro, venidero ayer del que renacen, centellas, milenarias, arrogantes apenas entrevistas, por entre el fulgor tan blanco al rojo vivo, de extintos inframundos expectantes. Parpadeando, en la duermevela del alba que no rompe… …filas; para, una vez desasida, por una vez desterrada del fracaso, remontar, aun entre la modorra, por última vez el desencanto. 17 de febrero de 2023 Silogismos
All rights reserved
2311096065742
Oraciones yuxtapuestas
11/09/2023
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/Cajabombones/desguabilar.pdf Desguabilar pleistoceno cuadrilátero, aguamanil usufructo restaurando, frugalidad parsimonia contundente sin, por ello o despilfarro a la deriva de complementos indirectamente emparejados con cuadernillos en desuso o detrimento de papel para envolver sardinas no pautado, añadir, por afición a la multilateral textura de los goznes para puertas de garaje, un sinfín de cintas de colores aromáticos que, una vez descubiertos en su amargo sabor a vil rutina, se amedrenta y, solicitando untuosidades que les son ajenas, denostar inconformismos o querellas que correrán, si encuentran un predicamento o un gramófono, a reunir los destacamentos necesarios para — ya en pleno atardecer o a la encumbrada alcurnia de que hiciera gala o el ridículo (por lo anómalo del disfraz) una tal damisela descocada — deshabilitar algún pronunciamiento con acento ( claramente extranjero, sí, pero con un acento podría decirse casi que impecable o circunflejo) o, si no estuviere al alcance del mediano de los pretendientes a tan ansiado cargo o globo aerostático, musicalizar el respaldo de una silla de enea de modo que, a la vuelta de un par de arandelas o grosellas silvestres, se deje ver como plausible cuando no a pecho descubierto y mano alzada insobornable o desconcierte, con ese andar de entredoses y puntos de a repulgo que es uno de sus más laureados e iconoclastas lemas, de lejos, bueno, sí, y desenfocada la imagen (a color, en papel fotográfico mate y granulado fino) pero versificada y recurrente cuando, tras unos instantes de insomnio que pueden (si se quiere o se admite como conveniente) ser comentados como de todo punto desquiciantes, encontrarse o ir a dar las gracias a los anfitriones y, sin levantar sospechas de estarse llevando la cubertería de plata, cubrirse la retirada con una excusa tan baladí como podría serlo (si pudiera o quisiese) el no haber dado, antes de salir por la ventana porque la puerta había sido clausurada tiempo atrás, las buenas noches a los asistentes y, antes de caer en un sueño tan profundo que, se temió, no iba a tener bastante cuerda ni crampones suficientes para salir de él, rezado sus oraciones yuxtapuestas que eran, con una diferencia tan sensible que se hacía a veces necesaria la administración de un antihistamínico, de todas las oraciones posibles que pudieran recitarse, las que más le gustaron siempre y a despecho de los detractores que intentaban indefectiblemente ningunearlas. 13 de abril de 2023 Quimeras
All rights reserved
2311096065339
Incansables andarinas
11/09/2023
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/Z/otredades.pdf Otredades edades varias arias rías asteriscos coseno de Pi pimienta y sal y una pizca de cilantro si es que gusta pero nunca azúcar carcamal ni miel elementos ostensiblemente subversivos que echarían la receta a perder la cabeza, se paseaban, deambulaban, se perdían en cavilaciones y abstrusas cogitaciones todas juntas pero no revueltas sino en fila y en riguroso orden de prelación, en busca de sí mismas y de otras — otredades también y varias arias rías astringentes gentes de bien vivir y mal comer comercial alicatado adormecer certificar carril bus busto tocino inocente enteramente enteco ecosistema esbelto y espigado cimbreante ante bajo cabe con contra de desde en entre hacia hasta la saciedad — con las que, tan parecidas a sí mismas, no lograban encontrarse o, si sí emperatriz (Romy Schneider) encontrarse, no reconocerse porque pensaban que eran ellas mismas reflejadas ajadas en un espejo del baño año nuevo vida nueva evanescencia cianótica casualidad dadivosa y espléndida que se daba con largueza y generosidad a cada paso so pretexto de encauzar zarzas que obstaculizaban bandadas de pajarillos volanderos erosionando la senda por donde habían de transitar tartajeantes testarudas rudas las incansables andarinas peregrinas extrañas especiales raras o poco vistas las otras otredades varias arias rías que iban a dar a la mar sin, por más que las buscasen, encontrarlas ni encontrarse sentadas y esperando el santo advenimiento de tan ansiado e improbable encuentro entronizado en lo más alto de sus anhelos y ambiciones. Que qué lástima de verdad verdaderamente daba de verlas venir y nunca llegar a poder fundirse en abrazo fraterno enormemente enaltecedor de la de unas y otras otredades varias encomiable voluntad de encontrarse. 5 de abril de 2023 Quimeras
All rights reserved
2311096064240
EL VUELO
11/09/2023
Francisco Albiac Samper
POESIA
All rights reserved
2311076044712
CRONOS
11/07/2023
Francisco Albiac Samper
Poetry
All rights reserved
2311066040434
Entre la hojarasca
11/06/2023
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/N/nopordisocia.pdf Fermentar gorrión herramienta, formulación intuir juramento, kilometraje lontananza mimético encaminándose — no por disociación o intransigencia de las consuetudinarias danzarinas encaramadas a los cabrestantes, ni por causas ajenas al insustancial cumplimiento de ordenanza alguna que tomase al vuelo cualquier botarate ungido de altivos descuadres u olvidos, sino, téngase muy en cuenta de suma o de resta, por pura, inmaculada deriva de pausas escritas entre los abrojos de trampas tendidas a la sombra amable de álamos o encinas — hacia la ventura que no fuera otra que la venturosa arriesgada apuesta que usurpa u otorga qué será codicia. – Y dijo más luego, sin cerrado habiendo la profunda herida, que no se dé tregua, ni sal ni permiso, de cruzar la línea tan linda que linda con el campo yermo en que se arraciman penas y amarguras y absurdas premuras que empujan y urgen a gestos obtusos o a palabras turbias. Y, ya, de regreso, ¿amainó la burla? – No dijo que hubiera, o hubiese o tendría, más pesada carga ni mayor perfidia que la del que emula su temible risa en noches oscuras de viento y de abscisas cruzándose aviesas con las huellas yendo, tras el que las sigue, allá a su guarida. – Y, ¿qué guarda en ella? ¿Qué ha de guardar? — dijo. Y sin más lamento, ni pausa, ni prisa, se internó allá dentro desde donde oía tan sólo la sombra en que se intuía que nadie, ninguno, de sí mismo sabe la verdad que habita en la verdad limpia, tan clara y tan nítida, que entre la hojarasca, el lodo que pisa, no se agosta nunca y jamás se marchita. 3 de marzo de 2023 Quimeras
All rights reserved
2311056022266
DUALIDAD
11/05/2023
Francisco Albiac Samper
Poetry
All rights reserved
First | Previous | Page 32 of 506 | Next | Last
write to us if you want to leave us a message
© 2026 Safe Creative