Un ambiente diferente, un lugar especial. Un baile de máscaras en el que con los rostros cubiertos, singulares personajes que o bailando o caminando, de un lado a otro vienen y van.
Violeta observaba el salón, su luz, su color, cuando al mismo tiempo que empezaba a sonar una dulce melodía que no había escuchado antes, alguien se acercó y con sus brazos el cuerpo de ella rodeó.
—Hola, ¿qué tal? A mí me llaman Tristán. ¿Podría conocer yo el nombre de esta encantadora mujer con la que es
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