Julián está desesperado, a punto de tirarse desde la azotea; su mujer acaba de abandonarlo junto a sus dos hijos. Tenía una vida
estupenda, trabajaba como locutor de radio, tenía una esposa maravillosa, una buena casa, en fin era un hombre feliz; pero hace
un mes su esposa recibió una gran oferta de trabajo fuera de la ciudad y ante la decisión de dejar a su familia o rechazar aquella
gran oportunidad, decidió quedarse con el trabajo y de paso poner fin a una relación que no le llenaba desde hace tiempo.
Sin “malos rollos”, pero sin piedad, recogió sus cosas y se marchó sin más, dejando a Julián en la estacada, con dos bocas a las
que alimentar y una casa que atender. Cuando está a punto de saltar, aparece en la azotea Eulogio, su padre, y le convence de
mala manera para que deje de hacer el tonto y se baje de ahí. A partir de ese momento Julián se carga de paciencia y poco a
poco y con ayuda de su padre, sus vecinos y amigos, irá saliendo adelante. En el día a día pasará por situaciones muy difíciles a la
par de cómicas; pues convierte cada situación que se le presenta en un desastre; pero su buena predisposición hará, que al final,
todo salga bien.
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