Son casi las once de la noche y Julia, una niña de 7 años, aguanta el sueño y espera metida en su cama a que su madre acabe de hablar por teléfono para que le dé las buenas noches con la lectura de un cuento. Su madre es la directora de una mediana empresa y no le dedica el tiempo suficiente a su hija. A Julia solo le gusta un cuento llamado El Cuento de Zoe, y narra la historia de una niña de 7 años y su madre saliendo de su casa atravesando la portilla del jardín y adentrándose en la naturaleza para dar un idílico paseo por la naturaleza exuberante belleza de un camino rodeado de animales, un rio, un bosque, y un monte. Al final de este paseo, en lo alto de un monte, Zoe acaba durmiéndose sobre el cuerpo de su madre, que a su vez representa el cuerpo de la naturaleza (o madre tierra). La madre de Julia trata de persuadir a su hija para que cambie de cuento, acaba cediendo a sus deseos.
Mientras su madre lee el cuento de Zoe, Julia se imagina protagonizando el cuento junto con su madre. Inmediatamente después de terminar la lectura, la madre lo guarda con los otros cuentos que hay en una estantería a la vez que exige a Julia más madurez y cambio, ya considera que el cuento de Zoe ya no es para una niña de su edad, sino que debería de estar leyendo cuentos más didácticos y académicos. Julia se acuesta, un tanto confusa y decepcionada. Observa las estrellas fosforescentes que hay pegadas en el techo, a la altura de su cabeza, hasta que cae dormida.
Julia tiene una pesadilla en la que se despierta en la cima de un monte. Su angustia va en aumento cuando se da cuenta de que esta sola y que no está su madre. Empieza a buscarla, grita su nombre. Los lugares por los que Julia busca a su madre le resultarán familiares al espectador ya que son muy similares a los que transcurría Julia mientras se imaginaba protagonizando el cuento de Zoe. El monte se convierte en una mina a cielo abierto, el bosque en un eucaliptal cortado y devastado, el río en un torrente seco, el camino de los animales se convierte en una pasarela sobre una autovía en hora punta. Y cuando llega a la portilla de su jardín se encuentra con que en vez de su casa hay un descampado abandonado en una zona urbana decadente.
Zoe se despierta de la pesadilla cuando una de las estrellitas fosforescentes del techo se acaba despegando y cayendo sobre su cara. Al cogerla se da cuenta que está desgastada, sin apenas luz. Tratando de hacer el menor ruido posible, sale de su cama, coge el cuento de Zoe que su madre dejó en el estante, y vuelve a meterse a su cama. Lo abre, y pega la estrellita dentro del libro, lo guarda bajo su almohada, y cierra los ojos hasta quedarse dormida.
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