Sí, Mapa dibujado por un espía (Calaxia Gutenberg, 2013) es una obra distinta. Caín (así firmaba sus artículos) no juega con la palabras, no hay risa, no hay cine ni sardinas, el racionamiento del hambre se calma con arroz y frijoles. Los sonidos calientes de la música afro caribeña han enmudecido en una ciudad que se cae a pedazos. En este fragmento autobiográfico suena de fondo la pavana triste de Fauré acompañada de los versos de Verlaine: ¡Adiós, pues, y buenos días a los tiranos de nuestros
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