Desde la simplicidad del papel y palabras, se construye en mi mente colores,
formas, aromas y lugares.
Se crea una historia llena de emociones y sentimientos únicos e intangibles
donde mi imaginación se deleita con el pasar de cada página.
Mágicamente, mi cuerpo se convierte en títere de mi imaginación y esclavo
de la historia plasmada en el texto. Y entre luces, tablas y cortinas puedo ser
quien jamás podría ser.
Puedo ser un objeto, un niño, un animal, una mujer, un asesino, un psicópata...
Y volver a ser yo cuando se apague el foco y se cierre el telón, donde las tablas
serán solo tablas y las telas son solo trapos guindados.
Es realmente mágico cuando todas estas partes se complementan para llegar
a ser una Obra, una Obra de Teatro.
Escrito el día internacional del teatro.
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