La vida no es algo estático. No es algo que permanece de la misma manera. Como tampoco lo hacen las personas que la viven. Cada segundo se transforma en un minuto, cada minuto en una hora, cada hora en un día…Y cada momento es único, irrepetible y decisivo.
Así que, si ya tenemos claro que las personas cambian constantemente, debido a decisiones o eventos que las marcaron, podemos entender que, en 8 años, una persona se transforma en otra completamente diferente.
Luz y Noah han vivido una infancia llena de momentos hermosos e inigualables, en donde lo más importante, era que se tenían mutuamente. Juntos, descubrieron la magia y la inocencia del primer amor, ese que no es más que un juego de niños, pero es el que más llega a tu corazón.
Y todos sabemos que el destino es caprichoso, egoísta y frívolo, y le encanta ponernos pruebas. Así que, su prueba y desafío para estos dos niños, fue la separación…
Para volverse a encontrar 8 años después. ¿Han oído ese dicho: "la vida es una rueda, y hay que girar con ella"? Pues bien, eso es lo que hicieron estos dos “amigos”, y de tanto girar quedaron mareados.
¿Podrán reconocerse, a pesar de todo? ¿Una amistad tan fuerte, podrá soportar el paso inevitable del tiempo? Y, lo más importante…¿Ese hermoso y puro primer amor, seguirá existiendo?
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