Puede ser que el tiempo sirva para cerrarle definitivamente los ojos a los muertos, pero a mí me los abrió a la vida, por completo y para siempre…
Me pongo a pensar y creo que nunca fuiste como yo te veía, pero sin duda fuiste lo que yo necesitaba en aquel momento, y eso tuvo que bastar. Sí, ya sé, nunca se trató de amor.
A pesar de todo aún hoy me doy el lujo de echarte de menos a ratos, de pensarte como aquel compañero de juegos que en todo supo entenderme. Jamás te sorprendió nada de lo que
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0