El café estaba hirviendo a borbotones, de modo que apartó el cazo de la pequeña fogata utilizando un trozo de tela para no quemarse con el asa. Aun así, el dedo meñique rozó el acero tiznado y por poco no tiró el contenido sobre las mismas brasas. Hans sufría un agotamiento absoluto y el coffein-freier que les era entregado por cortesía del Fürer, no les iba a ayudar demasiado a mantenerse despiertos, pero por lo menos estaba caliente y les quitaba el frío de encima. Vertió el mejunje en una mac
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