"Deja que me quede un rato más aquí… solo hasta que pase la tormenta…"
Así empezaba una canción que me dedicó él. Y cuando digo él, no me refiero a ÉL. Me refiero a otro. A uno de aquellos que se quedó en nada y que podría haber sido todo. Uno cualquiera. Uno diferente. Uno.
Uno que me hacía cosquillas en el estómago con solo mirarme o con hablar horas y horas, pantalla a pantalla, y noche tras noche, compartiendo inquietudes y confidencias, intercambiando canciones de El Canto del Loco, jugand
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