Se puede contar un cuento, una pequeña historia partiendo de casi cualquier cosa. Si tiene sentido para tí y si lo tendría para alguien más, o si por el contrario, no tiene sentido pero te apetece crearlo y sentir lo que te produce.
Cómo acomodarlo a los gustos de alguien que te concede un minuto de su preciosa y única existencia. Vas en el metro y necesitas volar lejos del mundo que te rodea, de las personas, del hombre mirándote cerca de la puerta o de alguien que tose. Yo también. Escribo para tus ojos. Tenemos grandes cosas por conquistar pero demasiado poco tiempo en un mundo donde ya no hay verdades absolutas, no hay definiciones válidas, todo depende de los ojos que leen, de su experiencia vital, de lo que le ha acontecido hasta llegar a tus letras y de lo que le rodea.
Se puede difuso, violentamente abierto o astutamente libre con simplemente un suspiro. Estamos en
tiempos de cautela, de astuta libertad comprimida en momentos. Leeme, comparte si algo te toca, dime porqué. Dejame conocerte, te doy las gracias por ello y por darme la oportunidad de llegarte en estas páginas.
All rights reserved