Las Musas son caprichosas. Me han tenido un mes entero esperando el quinto capítulo del génesis de Thèramon, desoyendo mi llamada y mis ruegos, ignorando mi impaciencia y limitándose a mostrarme imágenes (muy sugerentes, eso sí) en lugar de darme las palabras que me moría por leer. Creo que pretendían que abriera la puerta del despacho y rescatara la historia de las Mazome y del hombre oscuro de la carpeta en la que dormían desde hacía demasiados años; lo cierto es que son muy listas: saben que
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