Inédito
Sid despierta de un coma hace un año y medio, y con una amnesia de trece primaveras. Sin embargo, sabe que es un hada y que de cierta forma, serlo implica tener su vida colgando de un hilo. Cada cuatrienio, la guerra estalla entre su raza y otra: los enanos. Y este año, sin duda, el coma no podrá salvarla. La muerte es un martirio que la persigue disfrazada de un pitido incesable. Sus amigos son los pilares que la sostienen, un cazador la conduce y un terrible enemigo la fortalece. No obstante, Sid se prepara, a toda costa, para morir.
Canciones de un mal de Amores
‹‹Si alguien quiere gustar de mí que me conozca y se enamore de mí. Por supuesto, eso sería algo imposible. En primer lugar odio los chicos cursis, en especial esos que parecen despertar pensando en darte los buenos días.
Dos, nunca le he dicho "te amo" a alguien, ni siquiera a mi madre así que, ¿por qué debería hacerlo con un chico?
Tres, cuando veía las parejas en el colegio como lapas me daban ganas de vomitar, ¿acaso no les daba calor estar pegados todo el tiempo?
Cuatro, detesto que traten de conquistarme a través de Facebook como si el hecho de que me hablen todos los días asegure que cupido me flechará; mucha azúcar para mi gusto.
Cinco, no me gusta cuando pretenden aparentar lo que no son al complacer a la mujer en todo como si fueran esclavos. Eso los hace chicos buenos y sin personalidad.
Seis, los chicos de hoy en día son demasiado tímidos.
Siete, me debe gustar ambas partes: física y emocional.
Ocho, nunca he tenido novio.
Nueve, nunca he besado a alguien.
Diez, soy virgen.
Once, creo en el matrimonio a pesar de que mis padres son divorciados, gracias a Dios.
Doce, mi corazón le pertenece a mi Isaac.
Trece, me daría pena tener una pareja y que mi familia se enterase.
Y catorce, las cualidades perfectas las tienen las personas que están encerradas en los malditos libros.››
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