Seguro que te ha pasado: decides ir de compras pero te llevas desde casa el miedo a no caber en tu talla (nuestra supuesta talla, la que queremos). Llegas a una de las tiendas: ¡ cabes en una 38! ¿Cómo es posible? Si utilizas una 40... Compras la prenda. Entras a la siguiente tienda: frustración. Aquí tallas una 44. Empiezas a pensar, ¿habré engordado? ¿estaré hinchada hoy? ¿cuál es mi talla de verdad? Te vas a casa con pocas prendas y muy alicaída, pasamos por alto lo que realmente importa: sen
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