Salí del ruido que no era mío,
de voces viejas que hablaban por mí,
crucé el silencio, solté el vacío,
y algo en mi pecho empezó a latir.
No era promesa, no era destino,
no era un final ni explicación,
era un impulso claro y preciso:
darme a la vida sin condición.
Y aunque no entienda todo el camino,
ya no me freno, ya no me niego,
si hay incertidumbre… la camino,
si hay resistencia… la atravieso.
Voy hacia la vida, sin pedir permiso,
sin esperar a estar completo,
no estoy perdido, estoy en tránsito,
ya no me debo ningún pretexto.
Voy hacia la vida, con lo que soy,
con lo que falta y lo que he sido,
no busco calma… busco verdad,
y en ese pulso… sigo vivo.
Cansado estuve de repetir
historias viejas que no elegí,
cargando nombres que no eran míos,
jugando un juego que no entendí.
Hoy ya no explico, ya no corrijo,
no busco el juicio ni aprobación,
si el mundo cambia… yo me ajusto,
pero no pierdo mi dirección.
No todo es claro, no todo es fácil,
pero es real y eso es suficiente,
si hay una fuerza que me atraviesa,
no la controlo… la hago consciente.
Voy hacia la vida, sin pedir permiso,
sin esperar a estar completo,
no estoy perdido, estoy en tránsito,
ya no me debo ningún pretexto.
Voy hacia la vida, con lo que soy,
con lo que falta y lo que he sido,
no busco calma… busco verdad,
y en ese pulso… sigo vivo.
Si me equivoco… lo integro,
si me detengo… respiro,
si me confronto… aprendo,
si me rompo… me construyo.
No vine a huir del fuego,
vine a entender su sentido,
la vida no es un refugio…
es un campo encendido.
Voy hacia la vida, sin pedir permiso,
sin esperar a estar completo,
no estoy perdido, estoy en tránsito,
ya no me debo ningún pretexto.
Voy hacia la vida… y no me detengo,
aunque no tenga todo resuelto,
si esto es vivir… entonces voy,
con todo el cuerpo… despierto.
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