La nostalgia toco a la puerta de mi habitación, en Canadá, a las siete de la mañana cuando me asome por la ventana para buscar al sol y darme cuenta de que seguía dormido. Regresé a la cama intentando recobrar el sueño, pero mi cuerpo tiene un horario muy definido y sabía que ya no era hora de dormir así que fui a la cocina y preparé algo de café. Su aroma trajo a mi memoria las tierras cálidas y fértiles de los pueblos cafetaleros de Misantla y Córdoba, en el estado de Veracruz; donde la gente
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