El Triángulo Norte de Centroamérica atraviesa una crisis humanitaria en la que el ejercicio de la violencia presenta formas y efectos propios de un conflicto armado. Maras y pandillas ejercen control violento sobre el territorio, limitando los derechos y libertades de la población y amenazando los espacios de desarrollo de la infancia.
Una investigación de Save the Children demuestra que, en este contexto, los niños, niñas y adolescentes son los más afectados, siendo a menudo víctimas de homicidios, secuestros, reclutamiento por parte de maras y pandillas, así como violencia y abuso sexual. La estigmatización y el confinamiento, el abandono escolar, el desplazamiento interno y la migración son solo algunas de las consecuencias de la violencia sobre la infancia.
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