No vengo a ganar,
no vengo a demostrar.
Vengo a sostener
lo que ya empezó a andar.
Un paso, y otro más, sin prisa.
El cuerpo habla, la mente observa.
No empujo de más, no me detengo,
ajusto el ritmo, me mantengo.
No hay enemigo, no hay carrera,
solo el pulso marcando la escena.
Si sube, ajusto; si baja, avanzo,
sin ruido interno, sin rechazo.
Sostener… sin romper.
Avanzar… sin correr.
Lo constante es lo que crece,
lo que fluye permanece.
Sostener… sin forzar.
Ajustar… sin dudar.
No es llegar, es mantener
lo que ya sé hacer.
No necesito demostrar nada,
ni ser más fuerte que la jornada.
Solo estar donde el cuerpo responde,
donde el esfuerzo no se esconde.
La fuerza no grita, se acumula,
la forma se afina, se regula.
Cada minuto cuenta igual,
cuando el sistema está en su lugar.
No es intensidad, es precisión.
No es impulso, es dirección.
No es más rápido, es mejor…
más estable, más interior.
Sostener… sin romper.
Avanzar… sin correr.
Lo constante es lo que crece,
lo que fluye permanece.
Sostener… sin forzar.
Ajustar… sin dudar.
No es llegar, es mantener
lo que ya sé hacer.
Sigo aquí.
Sin exceso.
Sin caída.
En proceso.
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