I
La mesa, abarrotada de telas, hilos, alfileres y patrones, congrega a su alrededor a cuatro mujeres y a un hombre sentados. De pie hay otra mujer, quien, inclinada sobre una de pelo rubio, le muestra algo, quizá algún fallo en los pespuntes de la tela. Varias lámparas de techo y algunos flexos iluminan la escena de la costura. En las esquinas de la habitación, máquinas de coser. Un ventanal abierto da a la calle, ya oscurecida. Se oye el claxon de los coches y conversaciones a lo lejos. Debe
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