Escrito en veinte Cantos recordando la escuela poética clásica de la literatura italiana converge en un poemario que describe las extremidades y rincones de un espejo, la extensión del reflejo que provoca mirarse a sí mismo, contemplar las vivencias y las marcas del rostro que deja la experiencia, el constante análisis y las dificultades de la juventud que se vuelven vida y obra de nuestros días, el peso de la culpa, la soledad, la agonía constante de recuerdos que invaden y mutilan las horas felices, la búsqueda de luz en la oscuridad y el camino hacia la introspección para comprender nuestro alrededor.
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