...Ahora, frente a la ventana, no daba crédito a sus ojos. Había un coche parado en mitad de la calzada, no había circulación ni gente en la calle. Sacó un poco más el cuerpo para asomarse a la...
Continué despacio hacia el hombre, mostrándole el cuchillo en mi mano derecha. Cuando llegué a su lado se agachó y se cubrió la cabeza con los brazos, intentando protegerse. Eché mi pierna derecha para atrás para coger impulso y le pegué una patada en un lado de la cabeza. Cayó sobre...
Creé otro mundo, más oscuro y siniestro, donde la comida no cae sola de los árboles y los desterré allí. Empezaron a adorarme y a hacerme ofrendas, incluso se mataban unos a otros para...
... cogió un vestido azul claro de falda corta, escote amplio y se lo puso. Se calzó unos zapatos negros de tacón fino, a juego con su melena azabache y con el bolso. Salió de casa sin ropa interior y cuando bajó a la calle...
Salían a pasear juntas y a veces costaba diferenciarlas porque cuando Elvira se cortaba el pelo, ella se lo cortaba igual; cuando Elvira se compraba un suéter nuevo, ella iba a la misma tienda y se compraba el mismo, pero de otro color; cuando Elvira empezó a salir con Carlos, ella...
Microrrelato homenaje a la obra de Edgar Allan Poe, basado en sus relatos "La cita", "El extraño caso del señor Valdemar" y aquellos que exploran la figura de las "révenantes".
- Mira Amador, ya vuelven a salir manzanas buenas -dijo mientras vertía toda la fruta sobre la mesa-. Creí que el manzano estaba muerto y solo tendríamos manzanas podridas para comer, pero no va a ser así.