“ Es vieja, y está amarilla por el paso del tiempo, como el papel de los pergaminos. Su olor es obtuso, tiene el aroma del té verde y la calidez del desierto…”
Todavía notaba el aliento de sus palabras, mientras ella clavaba su mirada optimista en él. Un escalofrío recorrió su espalda, mientras se levantaba del sillón de la biblioteca, y buscaba a través de la ventana algo que hiciera saltar la chispa de su imaginación.
Decidió que era una buena noche, demasiado buena como para desperdiciarla
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