Emigro... oreada en tu piel, con celo
Soy la hora por ti labrada
en la rienda de tu brida,
por tu corazón y mente, dirigida,
¡por ahí voy... sin remedio clavada!.
Por un pasadizo, de umbría y alborada,
en tu alma, siempre amanecida,
pilotada constante, por tu vida,
en el tinte de tu sangre, enramada.
Soy el aura, que en tu cántaro mora,
en el cálamo de tu risa,
bajo la nube de tu duelo...
Soy el instante, que hiela y dora,
él que te otorga, o sisa...
¡Emigro... oreada en tu piel, con celo!
Carmen Silza
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