Sinopsis
Una voz narradora carismática y campechana de niña (habla mal con desparpajo a su forma y manera y con alguna dificultad), cuenta lo sucedido en un pueblo de Santiago del Estero.
En ese pueblo crece la curiosidad por el reciente regreso de la bella Doña Vita victima de una crisis nerviosa que la tiene trastornada. Todos dicen que de tanto encierro y de tanto estudiar en la ciudad.
Su belleza tiene a mal traer a los muchachos del lugar que a la distancia la pretenden. La familia la mantiene encerrada por vergüenza pues no la quieren exponer a las miradas del pueblo. Solo sale para ir al médico, pero las pocas veces que se la ve, ella mantiene la mirada extraviada y melancólica.
Una vez muerta su sobre protectora madre, ella sale más seguido a barrer el frente de su casa pero tiene repentinos ataques de pánico.
La voz narradora cuenta que desde que la trajeron de la ciudad siempre anda con una valijita de la cual nunca se desprende. Motivo de curiosidad y chismes en el pueblo. El contenido de esa valijita dispara la imaginación y todo el phatos de la comunidad. Es motivo de curiosidad enfermiza, celos, maledicencia, morbo, envidia, obsesión, ambición y los desvelos de muchos.
Las autoridades y eruditos del lugar, preocupadas, se reúnen para tratar el tema.
El cura realiza una jornada de oración para separar a Vita de su valija y propone expulsarla del pueblo porque es la causante ya de todos los males.
Hasta que un día la ven barrer la vereda de su casa sin su valija generando una mayor conmoción e intriga en toda la población.
La narradora cuenta que con los años se supo que le entregó el contenido de su valijita “al señor cura”. Éste lo habría destruido por completo. Pero nunca trascendió dicho contenido.
Vita con los años fallece dicen... loca de tristeza. Y el día de su funeral está un envejecido cura que terminó de dar el responso cuando entre la multitud se abre paso valija en mano, un joven apuesto, el hijo de Vita, con su “ata de nacimiento” y los “análi” sanguíneos viene en procura de reconocer a su madre muerta ya que no la tuvo en vida por culpa de la “in-ti-tu-ción” denuncia a vos en cuello el joven. Una verdad oculta sale a la luz, el cura tiene un infarto y muere... de vergüenza.
Ese mismo día llega el obispo de la ciudad ante la conmoción general por lo sucedido están todas las autoridades, está toda “la pequeña crema del pueblo” (La clase acomodada), y toda la población en general entornando apretujada el féretro del cura.
Terminado los rezos correspondientes y el silencio de ocasión. Alguien tira la primera piedra acusadora, hay otras voces indignadas que se suman con nuevas acusaciones a otros miembros de la comunidad y empiezan a salir a la luz, uno tras otro, todos los trapitos, todos los secretos ocultos del pueblo desatándose una batalla campal llevándose por delante el féretro del cura y al obispo de la ciudad.
Concluye nuestra narradora que fue el día en que todo el pueblo murió también.... pero de vergüenza..!!
Fin
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