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10113 results found for tag:"prosa".
2312226461120
Aunque prefirimos o a preferir nos avinimos
12/22/2023
Rosa
https://valentina-lujan.es/B/aunquepref.pdf ― o a “preferir” nos avinimos una vez llegados a la conclusión de que lo mejor iba a ser no decir ni pensar siquiera algo tan para chicos que, como hiciese notar el hermano mayor de Elías Vinuesa, deberían de ser de tercero por lo menos ― pasar un detalle de tan enorme trascendencia por alto y dedicar el resto de la mañana (que era poco) y toda nuestra capacidad de síntesis (que era aún menos y más teniendo en cuenta que la cabecera de cartel la ocupaba Trinidad Bustos, obsesivamente detallista) a centrarnos en un “aquí” y en un “ahora” que a ver si podía ser, rogó en tono taxativo don Aurelio, que nos queden centrados y derechitos porque, dijo, estaba bastante cansado de tener que justificar frente al claustro de profesores momentos extemporáneos y como de medio lado y en la esquina superior derecha de la hoja y lugares en los que en más de una ocasión me he encontrado (y de esto se quejaba amargamente) minutos abarrotados de segundos espachurrados porque, bajo el pretexto de haber olvidado en casa la escuadra y el sextante o haberos sido sustraídos en el metro la brújula y el cartabón colocáis algunos a empujones y, otros muchos, a la buena de Dios o tirados con honda. Etiqueta: Papeles
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2312216454880
The Greys
12/21/2023
Román Corvado
https://valentina-lujan.es/T/thegreys.pdf Una caja que me fascinaba; no por sí misma ― sólo era una cajita metálica de color verde, rectangular y muy plana, como para dos capas de cigarrillos que debió de caber bastantes porque tenía unos veinte centímetros de larga ― sino porque en nuestro ambiente de costumbres sobrias y sin más conocidos que los matrimonios generalmente del pueblo que venían los domingos por la tarde a las sesiones de espiritismo, su procedencia extranjera y sus palabras escritas en inglés me resultaban francamente exóticas y me hacían imaginar lugares y personas muy distintos de nosotros. Además: cigarrillos. Mi padre no había fumado jamás, pero como además la caja yo la asociaba más con mi madre, porque estaba en el cajón derecho de arriba de su comodín, el cajón en que guardaba sus objetos personales, no era a él a quien imaginaba fumándolos sino a ella; y hablando en inglés ― con unas personas de modales muy exquisitos ― de temas que no estaban relacionados ni con el espiritismo ni con la guerra nuestra… Que se la llamaba así para diferenciarla de la mundial. Etiqueta: Papeles
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2312216448872
¿Qué se puede hacer?
12/21/2023
Sacramento
https://valentina-lujan.es/L/lomismoqueaqui.pdf Lo mismo que aquí, ¡¡¡pero cambiando lo que allí es 5364320 por lo que aquí (o en cualquier otro lugar) puede ser 6597858 o cualquier otro número!!! Lo que es imprescindible es que siempre que le salga algo así usted, lo mismo que aquel tipo que fue al cajero buscando algo y lo único que pudo encontrar fue que no tenía dinero, recuerde que…
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2312206444686
En qué mundo nos movemos
12/20/2023
Salvadora
https://valentina-lujan.es/L/lospeceslosga.pdf los peces, los gatos, el perro y las niñas es, como ve , uno de los mundos más normales y corrientes en que se puede mover cualquier ser vivo; muy similar, por tanto, a aquel en el que se estarán moviendo ahora mismo y con desenvoltura encantadora los hipopótamos, las comadrejas, el equipo de dirección de alguna empresa dedicada a comercializar algún producto muy eficaz para combatir la caspa seborreica o ― que por qué no ― las ancianas. Pero usted no es un hipopótamo, ni una comadreja, e iba a ser mucha casualidad que fuera una autoridad en el dominio de armas tan dispares como las que tendría que utilizar ora en su lucha contra la seborrea ora en su batalla contra las ancianas. Y es que, créanos, hay ancianas muy, pero que muy guerreras… Pero entrar en los terrenos de la belicosidad ― de quien fuere ― sería salirse del tema, y del mundo en que estamos y en el que nos movemos los peces, los gatos, el perro y las niñas que no queremos ni tal entrada ni semejante salida. Es un mundo abierto, sin embargo, al que cualquier ser vivo normal y corriente puede acceder si quiere. Papeles
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2312206444587
Suprimido
12/20/2023
Sole
https://valentina-lujan.es/L/laechealoqueyo.pdf … esto. Que no era lo que quería; ya lo sé. Pero como estaba muy cansada y mi marido transigió con desayunar picatostes yo, que no tengo ganas de pasar por intransigente o negativa, decidí alegrarme y, como yo digo, “hoy por ti, mañana por mí”. Papeles
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2312206444556
Información comercial
12/20/2023
Srailkt
https://valentina-lujan.es/A/acontinuacionledamos.pdf A continuación, le damos una breve información sobre nuestra empresa: Nuestra sociedad está desde 173495 a.C a su servicio en todo lo que se refiere a bobadas y otras insensateces inservibles. Hemos conseguido nuestra especialidad a lo largo de ciento setenta y cinco mil quinientos cuatro años. Nuestros locales, en los que tendremos mucho gusto en atenderlo en horario de 158.00 a.m a 327.00 p.m - ininterrumpidamente aunque sí con un descanso de 43 segundos para un brunch a eso de las 218 p.m -, se encuentran en www.valentina-lujan.es Etiqueta: Papeles La Dirección
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2312206444518
Este sí recoleto y alfombrado
12/20/2023
Teodorico
https://valentina-lujan.es/K/mercedalabuenaindus.pdf Merced a la buena industria de un vendedor ambulante que, asentado por el tenedor del señor Pedreras en persona y con su letra picuda pero clara, característica del hombre cuidadoso, conocedor tanto de la importancia de los propios actos como de la de los detalles por más que puedan a un primer golpe de vista parecer irrelevantes en la columna del “haber” del de Registro de Acciones Nominativas, viose impelido {fuera por la proclividad a la errabundia, según unos, de su creador (creadora, en este caso, ya que tirando del hilo no podía ser a juzgar por el Sumario otra que la Gorgondiola aficionada a las películas musicales), fuese por avatares del destino impredecible, según otros, del mencionado tenedor habida cuenta que nada más lejos de la voluntad, consciente, al menos, del tal Pedreras que, hombre piadoso aunque implacable donde los hubiese, por nada de este mundo ni del otro hubiera accedido a pasar por alto a su empleado un error tan manifiesto como el de no haber registrado a aquel en el de Visitas que era en buena lógica y en su condición de transeúnte el que por derecho propio y a perpetuidad (en tanto no se demostrase lo contrario) le correspondía} a, aun a pesar de su buena integración en nuestra comunidad y su mucho arraigo entre nosotros y con nuestras costumbres, trasladarse a un pueblo que distaba del nuestro poco más de un par de leguas y venir, cosa de cada unas tres semanas más o menos, en su moto con sidecar para enseñarnos el muestrario que terminase de recibir con las últimas novedades que por el momento le pareciera a él que pudieran ser más demandadas y, por eso y alertado por rumores varios de que Risita Ahogada tenía gusto de dar al jardín para papá el aspecto decadente y no poco romántico que había de suponerse al de los curas paseando meditativos libro de oraciones en mano, nos trajo aquella hermosa mañana de primavera un repertorio extensísimo y a todo color de multitud de hojas otoñales que iban desde el amarillo dorado al marrón oscuro pasando por toda una gama de ocres y anaranjados que, si bien fue muy del agrado de la concurrencia en general, tuvo también sus detractores unos porque adujeron “pues no sé yo si en pleno mes de mayo como estamos va esto a encajar bien”, y, otros ― aunque en realidad y para decir la verdad una sola, pero no se la escuchó demasiado porque doña Silvia, la matrona, ya se sabía de sobra cómo era de agonías a pesar de que su corpulencia le confiriese el aire apacible y sereno propio de su profesión ― diciendo “pues vas a ver tú cuando se entere mi marido”. Etiqueta: Papeles
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2312206444396
Quiénes somos (versión 9a)
12/20/2023
Teresita Ledesma
https://valentina-lujan.es/V/version9a.pdf La respuesta no parece, en un principio, que pueda resultar problemática a menos, naturalmente, que perdamos el hilo o el sentido común… – ¿O ya lo hemos perdido? — Preguntaba doña Finita siempre, tan inocentona, sin darse cuenta de que en cuanto lo decía todo el mundo se orientaba. El hilo, que sería lo grave; porque el sentido común ― “¡una cosa tan corriente!”; y reía doña Finita con sus labios pintados ―, cuánto ni qué puede importar cuando, además, nos queda el propio, de infinitamente mayor enjundia y entidad. Y si lo hemos perdido, Dios no lo quiera, sí que la habremos liado porque nos pasará como, hace apenas unos días sin ir más lejos, nos sucedió a nosotros en nuestras propias carnes mortales cuando buscando… pues qué podía estar siendo, que así al pronto no caemos… Bueno, pues no sabemos, pero la cajita de rapé del tío Mauricio. ¿Qué estábamos diciendo? Ah, ya: que para coger la pinza —la sonrisa apacible de doña Finita se helaba; pero seguía como si tal cosa, disimulando por si no lo habíamos notado — de la ropa con que sujetar el estor averiado del cuarto de estar y poder así abrir la ventana… Pero tampoco vamos a extendernos en eso porque, nos figuramos, quien más quien menos ya cuenta con sus trucos propios para abrir sus ventanas. Además, la ventana la terminábamos de cerrar; así que, la pinza… Bueno, mira: es igual. El caso es en resumidas cuentas que fuera por la razón que fuese (y con la circunstancia a favor de que doña Finita detestaba lo que ella llamaba “engorrosas labores detectivescas”) buscábamos algo y derramamos, sin quererlo, la copa de algún néctar repuntado que nuestra memoria se obstinó en rememorar como ambrosía… Así: sin esperarlo. La dejamos hacer ― a la memoria ― y, con deleite, lo aplicamos ― el néctar ― con las yemas de los dedos en las sienes, y en el cuello, y detrás de las orejas y en la frente, y aspiramos el olor evanescente del antaño mientras se demoraba ella por entre los jirones de las tardes ociosas en que, lejos de los lugares más o menos comunes que hoy se nos figuran tan exóticos, lejos también de sospechar siquiera que pudiera existir un “mañana” distinto de aquellos que se desperezaban en amaneceres tan iguales , éramos algo que, por cierto, la última vez que alguien lo mencionó ya dio problemas porque ― la más corpulenta de las Carvajal ― que pero, bueno, eso es muy elástico… – ¿Elástico? ― Doña Ascensión ― ¿Cómo cuánto exactamente de elástico? –Como muchíssssimo― acompañando su ese tan larga, la otra, con un movimiento amplio y lento de la mano. – ¡Vaya por Dios! ― cabeceando ésta como quien se contiene para no exclamar “¡lo que hay que oír!” Y, girándose a su propia hermana ―: ¿Qué te parece? Y la hermana se limitó a ladear un poquito la cabeza y volverla a enderezar como queriendo dar a entender “ea”. –“Ea” ― doña Ascensión ―, no; Priscila. – Pero, ¿cómo ― la Carvajal ― que ea, no? –Pues como que no, sencillamente. –Mira, Ascensión, yo tengo mucha, pero que muchísima correa, pero, si hay algo que verdaderamente me saque de quici… Porque, ¿quién no ha sido, si es que alguien me lo puede explicar, algo a lo largo de su vida alguna vez? –Ya. Si no ― doña Ascensión ―: si algo sí. A lo que voy es a que… –Lo que ella está queriendo decir ― la Carvajal corpulenta también pero algo menos, dando a la hermana suya unos suaves golpecitos con sus dedos en el antebrazo ― es que quién no ha sido algo alguna vez aunque no fuera lo...
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2312206444242
¿En qué quedamos?
12/20/2023
Tía Gregoria
https://valentina-lujan.es/E/enquequedam.pdf Que podría decirlo ella si se enterase. ¿Pero quién sería esa ella? 1). La camarera antipática. 2). Sonia. 3).La suegra de Sonia. 4).La señora que perdió su dinero (o su día). 5). Alguna voz que dijo “mira, me he quedado aquí sola; como una tonta”. ¿Pero dónde? Porque me parece recordar que fue en un pie de página. Pero si me equivoco puede estar en cualquier otra parte. Aunque no sé si voy a ser capaz de encontrarlo. .
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2312206444020
¿Quién fue el tío Astolfo?
12/20/2023
Tornasol
https://valentina-lujan.es/Q/quienfueltioastol.pdf En Versión 0 — tío Astolfo En Versión 1— tío Lorenzo En Versión 2 – tío Gonzalo En Versión 3 — tío Emerencio En Versión 4 — tío Astolfo En Versión 6 – tío Astolfo En Versión 7 — tío Enrique En Versión 9 a – tío Porfirio En Versión 9b — tío Eladio En Versión 10 – el tío Astolfo En Versión 10 a – tío Hermenegildo En Versión original e íntegra con enlaces – el tío Astolfo .... Así pues nos encontrábamos — si la señorita de turno era la titular o lo bastante observadora y no una correturnos que estuviese hoy aquí y mañana allá sin tomarse su trabajo en serio o preocupada por si al día siguiente le cancelaban el contrato (en cuyo caso su tener la cabeza en otra parte y el ser incapaz de concentrarse estaría justificado si era madre de familia o tenía, caso que por cierto se da tanto entre mujeres solteras, a su propia madre a su cargo) — con que entendiendo que la versión original e íntegra con enlaces de “¿Quiénes somos?” era absolutamente fiable habría de entenderse, del mismo modo, que lo que nos contaron las Carvajal lo era igualmente (en parte, al menos, y concretamente en la parte concerniente al mencionado Astolfo) y no estaría, en su esencia al menos, entrando en contradicción con lo que nos contara (en su momento y en su día, claro, como no podía ser de otra manera) Sonsoles ni con el contenido de la versión aparecida bajo la fotografía de la habitación con escena familiar que fuese encontrada en la caja de galletas que a juzgar por todos los indicios había pertenecido a la tía Tirrena. Y eso era, no podía negarse — o no por lo menos en el supuesto de que la señorita fuese una de las mencionadas correturnos, que advertida de que en el plazo de quince días su contrato quedaría rescindido no tendría ya que preocuparse por ser rigurosa en el cumplimiento de su cometido (aunque sí por su familia numerosa o por su anciana madre) y carecería por tanto de una razón de peso para faltar a la verdad —, bastante tranquilizador en lo tocante a que a un número aún por determinar de las conjeturas no se le podía poner el más mínimo pero… Pero, y esta era una cuestión más delicada, ¿Qué credibilidad habría de concederse a lo que fuese oportuna y respectivamente referido por Teresita Ledesma y por doña Gardenia?
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2312116365422
Zoila Fuenfría
12/11/2023
Torrenciano Valmojado
https://valentina-lujan.es/Z/zoilafuenfr.pdf A diferencia de la tía Cándida, que era enormemente detallista y gustaba de aderezar sus trabajos con infinidad de pormenores que para el gusto de la señora de Ramírez — y a juzgar por el talante sobrio que la caracterizaba del que ya se ha hecho mención en algún lugar de estas páginas —ha de suponerse que serían calificados de enteramente accesorios, Zoila tenía tendencia a resumir bastante llegando a veces a extremos tales como omitir , “¡en el mismo cuerpo de un mismo texto!” como exclamaba escandalizado el señor Cremades — que bastante complicada tenía el hombre la vida para que viniese ella a complicársela más con sus imprecisiones — la presencia de una tal Balbuena que sería todo lo arisca que se quisiese, y no juntarse con nadie, y tener una conversación muy limitada, pero allí estaba, adornando, poniendo con sus lamentaciones un toque del color enfermizo del talante suyo a unas tardes que, sin su presencia, habrían sido solamente bucólicas, dulzonas puede que en exceso, impregnadas de un olor a malvavisco, o a genciana o a azahar, que podía llegar — en su opinión de hombre pragmático versado apenas en la jardinería — a resultar mareante. Papeles
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2312116365118
Mote para la puerta
12/11/2023
Una mujer corpulenta
https://valentina-lujan.es/L/lapuertaquealasaz.pdf que, a la sazón o por entonces dependiendo de si el turno tocaba a alguno o a alguna de la tutoría de don Cliptemestro — que puntuaba muy alto el lenguaje literario — o a pupila o pupilo de la señorita Adosinda — más exigente con que le contaras cuándo pero sin necesidad de adornos — venía a ser, en líneas generales y en espera de que nos trajesen la de la cochiquera que había sido del Rosado de las de Calzada (al que, por cierto, rendían ellas, las de Calzada, emocionado homenaje a la hora de merendar en tanto que los demás nos teníamos que conformar con mortadela), la raya en el suelo hecha con tiza verde (siempre verde) y que iba desde el perchero del que se colgaban los arneses hasta justo debajo de la bombilla fundida que no había que confundir con la de tiza roja (siempre roja) y podía ir en cualquier parte con tal de que diera (una vez abierta, con su picaporte y todo porque, así como Adosinda no, Estefanía sí que cuidaba mucho los detalles cuando le tocaba hacer la suplencia que era por lo general los martes) acceso al mirador acristalado del tercer piso desde el que, a la caída de la tarde, se podían contemplar unas puestas de sol maravillosas que según ella, Estefanía, tenían que ser al estilo de las acuarelas de Turner mientras que para don Cliptemestro (que no necesitó nunca suplente porque tenía una salud de hierro y era muy cumplidor) y para Adosinda podía servir, sin mayor problema, cualquier otra aunque no fuese de alguien famoso y tuviera incluso alguna mancha que no viniese al caso y ya imposible de arreglar — que todo el mundo sabe lo difícil que es la acuarela — pero, “por favor” decían, porque esas cosas sí que los ponían a los dos frenéticos, con las comas y los puntos en su sitio y, sobre todo, sin faltas de ortografía. Papeles
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2312096354997
Por su culpa
12/09/2023
Un caballero de cabello canoso
https://valentina-lujan.es/P/Por%20su%20culpa.pdf que en su opinión es casi siempre por la mía de manera que, como en esta ocasión no tenía por qué suceder nada excepcional, fue exactamente lo que hizo aquella mañana que tuve que quedarme en casa porque me levanté con vértigos y, mientras movía con la cucharilla el poleo que me había preparado, volvió a la carga de que si es que yo me había creído… – ¿Que soy tonta, o qué? – Ya se lo expliqué, Lola — respondí con voz mortecina y los ojos cerrados, postrado en el sillón de orejas y rígido, sin poder mover la cabeza porque me ponía a morir —; llegué tarde y cansado sin ganas más que de tomar un yogur o una fruta y meterme en la cama, y se ve que, distraído… – No me cuente milongas. Lo hizo adrede. – ¿Cómo iba a hacer adrede algo tan absurdo? – ¿“Cómo”, con lo retorcido que puede ser usted cuando se pone? − ¿Retorcido? ¿Yo soy retorcido? ¿Usted no es retorcida? − No — respondió con sequedad, poniendo la comida a Indalecio —; y, esto, se va a acabar. − ¿Hay que ponerse así? — Yo, alarmado. − Casi no quedan pipas. − ¿Las pipas no son de Manolita? − No sé — respondió sin girarse —; me ha puesto tan nerviosa que a lo mejor me he confundido, pero pienso… Y noté en su voz que estaba al borde de las lágrimas. − Vamos, Lola — y no pude evitar ablandarme —; no piense cosas raras. − No pienso cosas raras. − ¿Por qué llora entonces? − Porque lo de retorcida — respondió, secándose la cara con el dorso de la mano — Me ha dolido mucho. No vuelva, por favor, a decirme nunca jamás algo así. − De acuerdo — yo —; pero, usted, y también por favor, no vuelva nunca más a hacerme baklava con pistachos. − ¿A qué viene ahora eso? − ¿No le he dicho jamás que los detesto? − Nunca. Ni sé qué es baklava, ni había oído esa palabra en mi vida. − Bueno, pues a lo mejor nunca ha surgido el tema. Pero detesto los pistachos. − ¡Y dale con los pistachos! ¿Qué tengo yo que ver con no sé qué pistachos? Además — vuelve a ponerse un poco tirante —, sé perfectamente que he dicho pipas. − Vale, Lola, pipas; pero el postre lo hizo usted ¿O no? − ¿Yo? ¿Cuándo? − El día de la ratatouille, ¿no se acuerda? − ¿Acordarme? ¿Acordarme cuando no tengo ni idea de qué es ratatouille? − De acuerdo, Lola; de acuerdo y vamos a dejarlo. Pero, por favor, no más pistachos. − Sí, mejor lo dejamos; que me está volviendo loca con tanto disparate — y, caminando hacia la puerta —. Ahora tengo que marcharme. Y con la puerta del despacho ya abierta se giró y: − Pero tenía que decirle que pienso… − ¡Lola! ¿Otra vez con eso? − Otra vez, dice, cuando hace meses que lo compró por última vez. Y que tampoco quedaba. Y que pipas apenas para un par de días. Esta escena es idéntica a esta. Dijo, así, en rojo, al aprendiz de regidor la señorita Oriana; y que la rehiciese entera y diferente pero conservando el atrezo. – Es decir — le dijo — la cucharilla, el poleo, la taza para el poleo, el sillón de orejas, un yogur, una fruta, la cama, la comida de Indalecio, Indalecio, las pipas de Manolita, Manolita y las lágrimas que, por supuesto (puntualizó entre paréntesis), se sobrentiende que son de Lola. Así que Lola también. Y que ligerito, le dijo también, que lo quería todo listo y en perfecto orden para la función de la noche. – Pero — el aprendiz — el yogur, la fruta y la cama no están en la escena; y Manolita tampoco. – Pero están — le contestó ella — dentro de la cabeza del Yo alarmado. – Pues, en tal caso — replicó él — también lo estarán los pistachos y la ratatouille y la baklava. – Bueno — ella —, pues los metes también. – No — él —; si dentro ya están. Lo que necesito saber es que si tengo que sacarlos. – ¿Y de dónde pretendes sacar, a estas horas y con todo cerrado, una baklava, una ratatouille y unos pistachos? – Pues de la cabeza del Yo angustiado. Y que de dónde iba a ser. Luego, más tarde, antes de levantar el telón para la función de noche la señorita Oriana lo repasó todo; y dijo que sí, que estaba todo lo que le había pedido y, aunque el orden no era del todo idéntico, que también lo dijo, lo felicitó porque la escena quedaba totalmente diferente y es más, le dijo, muy bien la trepanación, que adorna mucho y le da otro aire, otra vidilla, otro color.
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2312086345011
POEMARIO RETALES Y ALGARABÍAS ÚLTIMA EDICIÓN
12/08/2023
Francisco Albiac Samper
ÚLTIMA EDICIÓN DEL LIBRO RETALES Y ALAGARABÍAS
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2312076336272
El menor de los niños
12/07/2023
Un traductor especializado
http://valentina-lujan.es/E/elmenornin.pdf que organizó, por cierto, una buena escandalera antes de partir negándose a separarse aunque fuese nada más un ratito del abuelo, con el que tan encariñado estaba. Se consideró entonces la posibilidad de que fuera el mayor quien nos acompañase, pero hubo que desistir porque el chico había perdido tanto tiempo con la traducción de las explicaciones del abuelo, primero, y luego traduciéndole a él todo cuanto había ido diciendo la vecina, que iba enormemente retrasado con sus deberes y no quedó más alternativa que la de que fuese él (el pequeño) con los padres para que, cuando luego se echaran las cuentas de cuánto había retrocedido un grupo y cuanto había dejado las cosas como estaban el otro, el resultado fuese que con dos adultos y un niño de cada lado las fuerzas se vieran niveladas.
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2312076335756
Dejar las cosas como estaban
12/07/2023
La Pelina
https://valentina-lujan.es/A/que%20fue%20para.pdf que fue, para ponerlas más difíciles por si no lo estaban ya bastante, exactamente lo que hice retrocediendo, regresando como integrante de uno de los grupos ― mientras el señor Ramírez, en el otro , tomaba la merienda que su esposa le sirvió en una bandejita ─ al Cofee & Shop de mis desdichas y tan infausto recuerdo donde creí, me pareció, verla con sus botas con vueltas de piel dejando, no por olvido como entonces el paraguas ella sino inocentemente y en la seguridad de que a la vuelta me lo encontraría todo tal y como quedaba, la carpeta con los papeles abierta sobre la mesa y expuesto ─ el hecho ─ con toda la ingenuidad y absoluta falta de doblez con que se muestra. Yo había considerado la eventualidad de que aconteciese, porque por qué no, alguno de esos accidentes ─ o incidentes, mejor, habida cuenta de que ni esperé ni deseé en ningún momento que la situación tuviera ni mucho menos que llegar a ser calificada de “crítica” o “extrema” ─ domésticos que, ya por la ruptura de la inercia que por sí mismos y pese a su tan frecuentemente extrema pequeñez acarrean, ya porque como suele suceder en tales casos se enzarzara la familia en una discusión acerca de quién de entre todos los presentes había sido el culpable, forzase a que la atención del observador se desviara y, ahí, en ese pequeño revuelo dirimiendo si el café con leche lo derramó sin querer el abuelo o adrede ─ y porque yo no le fuera simpático o tuviese ganas de hacer enfadar a la abuela, por chinchar, simplemente ─ el menor de los nietos, aprovechar yo la coartada para alegar ante mi amigo que qué lástima pero y mira que lo lamento en el alma los papeles habían quedado del todo ilegibles... Pero a la vista de que las cosas se complicaron por causa no sabría yo muy bien precisar si porque, como se viene de relatar, el pequeño se vino o porque mi amigo perdiera la noción del tiempo y del espacio menos de lo que yo llevado de mi optimismo me había permitido suponer o, que sería una cuarta posibilidad, porque al su esposo comentar que de haber sabido (etc.) no habría importado que se dejara el mayor los deberes sin hacer, ella, Sonia (porque creo que si no me he trafulcado la puedo llamar Sonia hace ya mucho), le respondiese con mucha acritud “lo habrías sabido si prestaras más atención a tu familia y a tus hijos” o, que sería la quinta , porque los papeles no quedasen ilegibles y de que, pese a lo complicadísimas que estaban, yo no me podía presentar frente a mi amigo, tan anhelante por celebrar mis progresos, sin algo medianamente enjaretado opté por, anhelante yo a mi vez por evitar que me tildase de tonto, renunciar a tantas estúpidas maquinaciones y continuar, sí , pero por caminos más convencionales.
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2312066333557
Dejar las cosas como estaban
12/06/2023
Amanda Cuervo
https://valentina-lujan.es/Q/quefupapordifa.pdf que fue, para ponerlas más difíciles por si no lo estaban ya bastante, exactamente lo que hice retrocediendo, regresando como integrante de uno de los grupos ― mientras el señor Ramírez, en el otro (¿Continuará?) Y es que en aquel momento, el instante en que por un cúmulo de circunstancias — estúpidas todas pero confabuladas, amparándose y solapándose las unas en las otras que es lo que siempre hacen los cobardes que no se atreven a una vez cometidas sus miserables acciones dar la cara — me vi obligado abandonar mi trabajo pensando que lo reanudaría en apenas los pocos segundos que me iba a llevarme el contestar el teléfono diciendo que no, como todas las tardes, cuando una voz anónima me invitaba a cambiar de compañía telefónica o, si aquella invitación fallaba, otra me ofrecía un apartamento en la playa en multipropiedad, me asaltó la duda, sin poder concretar un porqué, de si en verdad las cosas continuarían siendo tan sencillas y el discurrir de las horas y de los días tan amable como lo venía siendo desde que empecé lo que di en considerar “mi obra”. Por eso coloqué el “continuará” entre interrogaciones. Coloqué las interrogaciones y me disponía a enfilar el pasillo en dirección al teléfono pero, apenas dados los primeros pasos, sonó también el timbre de la puerta y, tras dudar unos instantes qué hacer primero, opté por abrir la puerta (sería el cartero con una multa de tráfico y siempre es mejor, me dije, cogerla que tener que acudir a buscarla a correos o que esconder la cabeza debajo del ala y no ir, y quedarse con la zozobra de no haber aceptado quién sabía si la notificación de que un tío lejano del que se desconocía la existencia ha fallecido en el extranjero y me lega todos sus bienes) en la esperanza de que, entretanto, el teléfono dejase de sonar. Desanduve por tanto el poco trecho que había caminado por el pasillo y, cuando ya casi tenía la mano en el picaporte, me percaté de que en el suelo había un sobre que apenas unos minutos antes — nótese que apenas llevaba cuatro renglones escritos, lo que dará idea del poco tiempo que hacía que me había sentado a trabajar — no estaba ahí. Miré por la mirilla y en el descansillo no había nadie, con lo que supuse que el cartero lo deslizó por debajo de la puerta y se marchó, pero, al dar la vuelta al sobre, que estaba boca abajo, vi que además de no llevar franqueo tampoco llevaba nombre de destinatario ni remite sino, tan sólo y escritas con ordenador, las palabras de cada laberinto sólo se sale volando seguidas, tras un punto y coma, de otras que me parecieron aun más enigmáticas: y en cada esquina del tiempo acaba el presente, que se puede desvanecer porque quizá no ha pasado nunca nada. – ¿Y dentro del sobre — preguntó mi amigo cuando se lo conté — qué encontraste? – Nada — Contesté. – ¿No había nada dentro del sobre? – En realidad — le respondí — el sobre no lo abrí. – ¿No abriste el sobre? – ¿Para qué si el mensaje estaba fuera? Además, ya te he dicho, el teléfono estaba sonando y fui a atenderlo. – ¿Y? – Era mi tía, interesándose por Indalecio. – ¿Tu tía interesándose por Indalecio? – Sí, ¿qué pasa? — repuse con acritud — Mi tía tiene sus rarezas, ya lo sé, pero tal vez porque los años le estén dulcificando el carácter lo quiere como a un hijo, y está muy pendiente de él. – No — él, que me pareció que se decidía a mostrarse comprensivo —, si que a tu tía se le dulcifique el carácter con los años me parece estupendo, y que quiera a Indalecio como a un hijo muy loable, pero… — se rascó la cabeza — lo que no entiendo es qué te impedía el abrirlo después. – ¡Nada me lo impedía! — exclamé, algo irritado porque me enfada que cuando me parece que se decide a mostrarse comprensivo siempre resulte que son imaginaciones mías — Nada me lo impedía pero encontré innecesario abrir un sobre que por pura lógica iba a estar vacío. – ¡Fíate de la lógica! — Concluyó en todo despectivo y dando un suspiro, como dando a entender “hay que dejarte por imposible”. Prosa. Papeles
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DURMIENTES Y CAMINANTES PRIMER BOCETO
12/06/2023
Francisco Albiac Samper
DE LA NOVELA DURMIENTES Y CAMINANTES, PRIMER BOCETO
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Primicia
12/05/2023
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/P/primicia.pdf De qué se vistió aquel rayo que partió por dos la herida entre el fango y la locura, entre la fiebre y la ira, entre la risa y el raso del azul de la primicia que diera la sombra al claro al romper al alba el día. 4 de noviembre de 2017 Oquios
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Rectángulo
12/05/2023
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/R/rectangulo.pdf Tenue, martillo, pincelada, tamiz, rombo, sarcasmo, torreón, cintura, transparente, arena, música, pico, ratón, altavoz, textura, colmena, matraz, filigrana, batuta, zapato, gobierno, llave, pábilo, ojal, destornillador, arruga, gentío, monserga, sedal, olor, destreza, coetáneo, estalagmita, galope, silbido, aspecto, locura, dulce, congénere, estuario, dársena, acantilado, disco, chocolate, trino, planta, preámbulo, rodaballo, consulta, partida, orador, secuencia, contrito, osario, derrama, estandarte, ducha, muleta, distrofia, caramelo, pradera, colapso, externo, reposo, perspicaz, distancia, garlopa, sufragio, réplica, renuncia, quinto, concejo, altramuz, singladura, camicace, remanso, esterilla, mundial, disparejo, contralto, bicarbonato, carcoma, tendón, ira, moldura, harina, torrente, clámide, ostentación, verraco, pilar, flema, retorno, agreste, calzado, borrador, calentura, portavoz, disidente, galería, lanzadera, escuálido, tornado, retruécano, docente, maleable, estribor, cigarro, manivela, urna, raya, lóbulo, arbitraje, cornisa, diamante, contrato, talud, fiebre, duda, contraseña, brocal, distinto, enagua, templanza, oneroso, cartílago, enjambre, bobina, pantera, reconducir, pregón, traza, conclusión, adagio, ribera, duende, condado, graznido, obsoleto, calumniar, somnolencia, carretero, pesquisa, birrete, escrúpulo, poema, constante, morrión, botadura, festón, andamio, visaje, paisano, ceniza, barrena, mentira, dentado, esfinge, catafalco, ronroneo, fluir, escorpión, montaraz, resistir, criminal, rescoldo, admonición, dracma, infringir, acústica, trozo, morrena, palacio, aguamanil, minarete, tridimensional, fumigar, desmentir, estrago, minucia, licántropo, mónada, torrezno, acrisolar, menudo, astrágalo, pimienta, cadáver, denegar, control, damero, terraplén, tonelada, aspersión, cantonera, resonancia, disparate, aborrecer, trampa, congrio, rebeca, trasluz, cacarear, vendimia, trinidad, estertor, contratar, estiramiento, responder, dualidad, velador, anual, indoloro, atrasar, solapa, respaldo, adjuntar, inducción, lentitud, amoratar, discordia, talego, corsario, premura, dirimir, congoja, branquia, pormenor, causalidad, termostato, filiación, coloquial, admisión, tierno, deshojar, barniz, trepidar, coraza, falsete, ringlera, amortiguar, forro, viandante, trigal, estofado, palpitar, dehesa, colmillo, angostura, inguinal, resurgir, celador, zarcillo, morral, trilero, artesa, incólume, desgarrar, jocoso, abundancia, comensal, parterre, tragedia, desbarrar, implicación, circuncidar, peregrino, extinción, paramento, estación, rastrojo, condimento, delación, tornasol, azucarar, castrense, rebozo, efeméride, hacinar, marejada, timorato, ambigüedad, fortín, retal, gaznate, tronera, estragar, zumbido, retrato, antojar, cerrazón, imprenta, menor, antaño, desdicha, contador, administrar, candor, empedrar, linterna, imitación, arrimar, concesión, zambomba, frivolidad, ocaso, percusión, caridad, incurrir, oligarquía, enajenación, sinecura, cascarón, piélago, bisectriz, matinal, orgía, fanfarronear, adalid, tricotar, culmen, abridor, desbroza, bergantín, inflación, promiscuidad, impertinente, aparador, estribo, ambicionar, poliuretano, mostrador, bifocal, corpulencia, admonición, carabela, visitar, tomador, pérgola, flamígero, cincelar, terminación, caudal, paisano, timbal, cremallera, atemperar, esguince, caleta, quemazón, condominio, genital, corneta, tripartito, crematorio, xilofón, desmenuzar, cortijo, adelante, intramuros, desviación, atrancar, pálpito, conjura, retruécano, pastizal, revolcón, vituperio, atesorar, crujiente, incomodar, renacimiento, pastel, mordacidad, desternillar, doblete, confusión, anatema, extenuación, panorama, demostrar, rizador, fragmentar, insuficiencia, consternación, tentempié, madeja, enjalbegar, concordato, traducción, simpatía, plomizo, diadema, propinar, temblor, imparable, admirador, destronar, incursión, trébede, olvidar, carátula, estornudo, paliativo, tenedor, acicate, constreñir, reticular, constelación, nariz, dorsal, morosidad, encarcelar, aberración, zumbido, trastienda, reclinatorio, acribillar, bramante, rozadura, sonrojar, estibador, caramillo, displicencia, carmín. Oquios
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