Coges mi mano y me indicas por dónde pasear. Te miro a mi lado y sonrío. Tus pasos se convierten en los míos, me vuelvo niña otra vez, haces que recupere una época remota, perdida, inalcanzable.
Gracias a ti vivo despacio, detienes el tiempo a tu antojo, juegas con los minutos y las horas… los días se transforman en festivales de aprendizaje, de entretenimiento, de juego y a veces, de cansancio. Observas el mundo con tu mirada de curiosa, deseosa de conocer cada rincón, cada recoveco de tu alr
All rights reserved