PULSA PARA VER LA IMAGEN "Yo tenía apenas quince años, tal vez dieciséis, cuando el espectro apareció por primera vez en la cocina. Aquélla fue una visión demasiado vaga y fugaz, ya que tan sólo pude ver su reflejo en la porcelana de los azulejos, por un instante, mientras pasaba de largo a mi espalda. Lo cierto es que la experiencia no me causó verdadera inquietud. El espectro dejó un suave olor a violetas que se iría marchitando entre el olor a fritanga de la cocina, y luego ya no volvió a apa
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