Tengo un torrente que me irrumpe,
recorre mi ser sin tregua, lo lacera.
No es de sangre, no es de diluvios,
no es de mar, tampoco de lágrimas.
Aguas que a raudales… he bebido.
Esto que me lesiona y lentamente me lleva
es el gran afluente de ira que, con mentiras,
en mí derramaste, en el recóndito contacto
de lo que sería ¡la última estreches vivida!
Duele la coartada, duele la negligencia,
duele la gravedad, duele la indiferencia.
Duele el desamor, duele la partida,
duele mucho… ¡duel
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