En Diez maneras de llamar a un perro muerto, un dramaturgo inicia una investigación sobre el misterioso hundimiento del remolcador 13 de Marzo en la bahía de La Habana en 1994, y se enfrenta a los riesgos de llevar a cabo esa investigación en su propio país. Mientras tanto, registra las relaciones a distancia que mantiene con varias personas. Un balsero, un amante que se ha ido, amigos que están lejos, testimonios sobre la historia oculta, diálogos que tienen lugar con el público en el escenario, la analogía entre el mar y el teatro. Esta pieza explora la ocupación/instalación de huellas y materiales vivos en un teatro. Invité al público a escuchar, hablar y actuar en este paseo por el edificio. La expresión popular cubana "perro muerto" se refiere a algo que apesta y no queremos ver, o algo de lo que no podemos dejar de hablar. ¿Por qué un joven se siente inmigrante en su propio país? ¿Cómo trascender la historia escrita por el gobierno? ¿Qué significa ser artista y activista en la Cuba de hoy?
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