La maternidad me hizo invencible y a la vez invisible, valiente y a la vez temerosa, más consciente, menos frágil, más humana, menos egocéntrica, más sorora, menos individualista. La maternidad me hizo valorar la vida, me hizo valorar más el tiempo presente. La maternidad me empodero, pero también me desesperó, me drenó, me aturdió, me deprimió por momentos. Me enseñó muchísimo sobre mí misma y sobre quienes me rodean. Me hizo re definir las palabras amistad, tribu, infancia, familia, trabajo, paciencia, pareja (...) La maternidad es el mayor desafío y la mayor recompensa.
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