Obra de arte en tres capas, enmarcada en un marco construido de una sola pieza de MDF lacado en color negro cuyas medidas son 40,6 cm x 51,7 cm x 1,9 cm. La composición en su conjunto está ambientada en una atmósfera onírica de profundo arraigo en la tradición mítica eslava, que representa el encuentro entre una joven campesina y el ancestral espíritu del bosque. La muchacha, ataviada con el traje tradicional ruso —falda verde con bordados rojos, blusa blanca y pañuelo en la cabeza—, aparece sentada sobre un tocón de árbol tocando una flauta travesera con su música actuando como puente invisible entre el mundo humano y el sobrenatural. Frente a ella se alza la imponente figura del espíritu del bosque: un ser primordial de estatura colosal cuyo cuerpo está formado por musgo, helechos, lianas y corteza entretejidos con ropajes ceremoniales en oro y rojo, y coronado por una diadema dorada que lo distingue como soberano absoluto del reino vegetal. La escena transcurre en un claro de bosque nocturno de densa atmósfera azulada, iluminado por la luz de una luna llena que se filtra entre las copas de los árboles. La composición se enmarca en una lujosa cenefa dorada de motivos florales y vegetales sobre fondo negro, contenida a su vez en un marco exterior de acabado negro mate, que dota al conjunto de una elegancia solemne y misteriosa. La obra evoca con gran sensibilidad el poder transformador de la música y el diálogo entre la naturaleza y lo humano. Se trata de una obra única y exclusiva de una serie limitada 1/1, siguiendo la filosofía de autenticidad y exclusividad de la marca UNIQ1.
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