En la heladería todos los helados conviven en sus cajones... salvo el presumido Helado de Mandarina, que se cree el rey del congelador. Con su sabor refrescante y su rima burlona, no pierde ocasión de reírse de los demás sabores. Pero un día, cuando su bandeja queda vacía, descubre que ser popular no es lo mismo que ser querido. Y mientras los demás celebran su marcha con carcajadas, algo cambia su helado corazón. Un cuento cargado de humor y ternura que enseña que el verdadero sabor de la vida está en el respeto y la humildad.
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