Doliente gota, que enturbia el caudal
No hay tormento que más duela
que recordar los tiempos de felicidad,
cuando pringas en la necesidad,
y sientes tu vida rota,
lagrimas perpetuas
de nuestro inagotable mar.
Para que recordar el voltear,
de efluvios en nuestro manantial,
secuela, del mismo mal.
Para que escuchar su nota,
que no es, sonoro cristal,
cuando su seno se agota
y solo queda, la doliente gota
que enturbia el caudal.
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