Desde pequeña, Laura tenía muy claro varias cosas: que las calles se cruzan, sin excepción, por el paso de peatones; que la palabra dada siempre debe cumplirse y que al parchís, la oca o cualquier juego no se hacen trampas bajo ningún concepto. También tenía requeteclarísimo que, de mayor, sería policía o maestra. Era la integridad y rectitud en persona.
A los treinta y pico años, Laura mantenía firmes sus convicciones y, además, tras una rigurosa criba de aspirantes a pareja, tenía un hijo hermoso al que criar.
Después de una fuerte decepción, puso fin a una etapa laboral como policía y regresó a su primera profesión de docente en un instituto de Secundaria, dispuesta a formar ciudadanos éticos y honestos que mejoraran la sociedad, pues creía ciegamente que la educación era el camino para salvar al mundo. Sin embargo, se dio de bruces con un sistema educativo más destartalado y absurdo del que recordaba en su primera etapa como profesora. Náufraga en un sistema educativo que hace agua por todas partes, Laura luchará por sobrevivir a un curso escolar decisivo en su vida.
Esta es una novela llena de fresco humor, que rinde homenaje a la Literatura, y a Cervantes en particular, y que aborda, con crítica inteligente, la delicada situación del sistema educativo actual español.
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