Maldita, maldita, maldita.
Maldita, maldita luna.
Maldita por atreverte a dar la cara otra vez,
por hacer como si nada hubiera pasado.
Maldita luna,
por haberme sonreído en nombre de las que luego me traicionarían,
por recordarme sus nombres cuando vuelves,
por inspirar en otros tiempos poemas y canciones,
por convencerme de dibujar tu retrato una y mil veces.
¿Dónde estás ahora cuando en infierno me consume?
La luz del sol me quema
y vivo en las tinieblas que nunca me niegan su compañía.
Me ali
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