Muchas veces nos enamoramos de las personas equivocadas, de aquellas que ya tienen un amor el cual, en el peor de los casos, es sincero y leal.
Uno no decide de quién enamorarse, simplemente sucede cual estrella fugaz. Pero lo que sí está a nuestro alcance es la decisión, esa confesión que atormenta el corazón y que es crucial para determinar si se esconderá por siempre el sentimiento o si lucharemos por una oportunidad.
Él lo amó, lo ama, y lo hará por siempre.
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