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98914 results found for tag:"poesia".
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POEMA ENTREABIERTO
05/25/2026
Clarisa Tomás Campa
Parque de Vojanovy sady. © Prague City Tourism "Aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos porqué la belleza subsiste siempre en el recuerdo". William Wordsworth Poema entreabierto Hoy me han contado un cuento mientras caminaba por el parque Letná,  tal vez era el mismo cuento que me persigue desde mis días universitarios. La primavera era entonces una hoja entreabierta. «La luna  brillaba con su mágico desborde, dos e
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La reclamación
05/24/2026
Momo Durana
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Más menos
05/22/2026
S.E.M
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Baila
05/21/2026
Chencho Chencho , Chencho ,
Grupo "La Herejía de Chen" Álbum "Impresionismo"
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Baila
05/21/2026
Chencho Chencho , Chencho ,
Grupo "La Herejía de Chen" Álbum "Impresionismo"
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La Eternidad Abreviada
05/20/2026
Aníbal Benitez
Ser "ungido" o "evangelizado", pero no para la salvación tradicional, sino para la intemperie. Crudeza mística, el juego con lo sacro-profano y la herida del cuerpo/identidad son el núcleo vivo de este poemario.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0
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El lado izquierdo de mi cama
05/19/2026
Edwin J. Alvarez
En «el lado izquierdo de mi cama» duerme el amor, la respiración que marca el ritmo de la noche, el silencio donde germinan los versos. Este poemario es un viaje por los pliegues de la ternura y las grietas del dolor, un intento por nombrar lo inefable: la presencia que consuela y la herida que enseña. Entre sábanas, sueños y despertares, se explora el territorio compartido con la mujer que inspira su palabra —compañera, musa, espejo—. En cada poema, el amor se revela no como refugio perfecto, sino como una llama que ilumina y quema a la vez, recordando que toda entrega lleva un poco de pérdida, y todo dolor, un rastro de belleza.
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Simplemente tú
05/19/2026
S.E.M
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El día que dejó de sostener al mundo
05/19/2026
Gota de Rocío Azul
La mañana no traía nada distinto, y sin embargo, ella sí. Había aprendido a entregarse al mundo como quien deja encendida una luz en medio del temporal. Nunca calculaba cuánto quedaba de sí después de acompañar las sombras ajenas. Daba sin reservas. Daba sin esperar. Daba no desde la abundancia, sino desde aquello mismo que también necesitaba para sostenerse. Y aun así, sonreía. Existía en ella una costumbre silenciosa de remendar tristezas ajenas mientras las propias se agrietaban lentamente en el fondo del pecho. Sus manos conocían el lenguaje de la renuncia: el pan dividido en partes desiguales, el abrazo ofrecido aun cuando el alma pedía refugio, la palabra serena pronunciada justo el día en que más necesitaba escucharla para sí. Nadie advertía lo que iba perdiendo. Todos agradecían lo que recibían. Quizá por eso nunca percibieron el cansancio escondido detrás de sus ojos. Hasta que llegó aquel día. No hubo catástrofe. No hubo reproches. Ni siquiera una razón precisa. Simplemente el corazón despertó agotado. Como si algo dentro de ella hubiese decidido detenerse antes de romperse por completo. Ese día no pudo acompañar a nadie. No tuvo fuerzas para resolver angustias ajenas. No encontró dentro de sí la claridad que siempre repartía. Por primera vez, sus manos quedaron inmóviles. Y entonces ocurrió aquello que jamás sospechó. Las miradas cambiaron. Lo que antes parecía cercanía comenzó a teñirse de distancia. Lo que antes era gratitud adoptó la forma de un silencio incómodo. Algunos se alejaron sin decir nada. Otros dejaron caer sobre ella una frialdad que pesaba más que las palabras. Como si descansar fuese una falta. Como si detenerse equivaliera a fallarles. Y dolió. Dolió de una manera lenta, callada, casi imposible de nombrar. Porque ella jamás ayudó esperando homenajes. Nunca dio esperando aplausos ni permanencias. Lo hacía porque así entendía el cariño: como una forma de extender las manos aun cuando el alma también necesitara abrigo. Pero descubrir que algunos solo valoraban aquello que recibían de ella… eso le desgarró algo muy hondo. Aquella noche permaneció quieta frente a la penumbra. Miró sus manos en silencio y sintió culpa por no seguir sosteniendo el peso de todos. Como si hubiese aprendido a creer que su valor dependía únicamente de cuánto podía resistir. Entonces comprendió algo doloroso y luminoso al mismo tiempo: Había personas que no la amaban verdaderamente a ella. Amaban la parte de ella que resolvía, calmaba y permanecía siempre disponible. Y entenderlo fue como abrir una ventana después de años respirando el mismo aire triste. Lloró en silencio. No por fragilidad. Sino por agotamiento. Por todas las veces que se quebró intentando evitar heridas ajenas. Por todas las veces que entregó lo imprescindible como si fuese infinito. Por todas las veces que se dejó para después mientras salvaba a otros de sus naufragios. Pero en medio de aquella tristeza nació también algo distinto. Una serenidad nueva. Una forma más digna de mirarse. Comprendió que ayudar es un acto nacido del afecto, no una obligación interminable. Que quien entrega también merece descanso. Que nadie debería sentirse culpable por no tener fuerzas todos los días. Y sobre todo comprendió esto: Quien cambia contigo el día que ya no puedes dar… jamás supo mirar tu corazón completo. Aquella madrugada no encendió ninguna luz para otros. Se abrazó a sí misma. Y aunque nadie lo celebró, por primera vez en mucho tiempo, dejó de sentirse obligada a desaparecer para que los demás pudieran mantenerse a salvo. Aimée Granado Oreña Gota de Rocío Azul 💧
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Pienso en ti y el alma se aquieta
05/19/2026
Gota de Rocío Azul
Cuando pienso en ti, el mundo deja de parecer un lugar disperso. Todo adquiere una delicada armonía, como si las piezas invisibles de la vida encontraran finalmente el sitio exacto donde pertenecen. Hasta el silencio cambia su naturaleza y ya no pesa: respira conmigo, me acompaña, se vuelve un lenguaje secreto donde habita tu nombre. Hay personas que llegan como un instante pasajero, pero tú apareciste como esas lluvias suaves que transforman la tierra sin hacer ruido. Desde entonces, algo en mí comenzó a comprender la razón de ciertas nostalgias, la causa de tantos desvelos y la extraña belleza de esperar aun cuando no existe certeza. Cuando pienso en ti, las horas parecen menos frías. La distancia deja de ser ausencia y se convierte en un puente tejido de memorias, intuiciones y sueños callados. Entonces descubro que el amor no siempre necesita tocar para permanecer; a veces basta con esa presencia invisible que acaricia el pensamiento y enciende pequeñas luces en medio del cansancio. Pienso en ti y el alma se aquieta. Como si después de tanto naufragio interior alguien hubiese encendido una lámpara azul en mitad de la niebla. Como si cada herida encontrara lentamente una explicación bajo la ternura de tu recuerdo. Porque hay seres que no llegan para quedarse únicamente en la vida de uno, sino para darle sentido a todo aquello que antes parecía incompleto. Y es extraño… desde que existes dentro de mis pensamientos, hasta el dolor aprendió a pronunciarse de otra manera. Ya no destruye: transforma. Ya no oscurece: revela. Porque tu recuerdo tiene la extraña virtud de convertir las sombras en refugio y las tristezas en versos. A veces me pregunto si sabes cuánto habitas en las cosas más simples. En el murmullo del amanecer. En la pausa de una canción melancólica. En el azul profundo del cielo cuando la tarde se inclina sobre el horizonte. Estás en todo aquello que despierta sensibilidad, en todo lo que el alma reconoce sin necesidad de nombrarlo. Cuando pienso en ti, comprendo que el amor verdadero no siempre necesita promesas grandiosas. A veces basta con esa certeza silenciosa que permanece incluso cuando el mundo calla. Esa sensación de pertenencia inexplicable que une dos almas más allá del tiempo, de la distancia y de las incertidumbres humanas. Y entonces todo cobra sentido. La espera. Los desvelos. La ternura contenida. Los versos que nacen sin aviso. Las emociones que tiemblan bajo la piel como lluvia suspendida. Porque hay personas que no solo habitan el corazón… habitan también la manera en que uno vuelve a mirar la vida. Aimée Granado Oreña ©️ Gota de Rocío Azul 💧
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Renacer
05/19/2026
Gota de Rocío Azul
Había una vez un jardín que parecía haber olvidado el lenguaje de las flores. Las lluvias habían sido largas. Demasiado largas. El viento arrastró pétalos, quebró ramas, silenció pájaros y dejó sobre la tierra una tristeza húmeda, de esas que se quedan adheridas a la memoria como el musgo a las piedras. Nadie imaginaba que allí, donde el invierno había dejado sus huellas más hondas, todavía respiraba una semilla. Ella tampoco lo sabía. Caminaba entre los días como quien atraviesa un corredor de sombras, llevando el cansancio oculto detrás de una sonrisa tenue. Había aprendido a sobrevivir en silencio, a esconder las grietas para que nadie escuchara el eco de lo roto. Y aún así, en las madrugadas, cuando el mundo dormía y las palabras dejaban de fingir, sentía dentro del pecho una especie de vacío que dolía como un hogar abandonado. Entonces comprendió algo. No era el final. Era el instante previo al renacer. Porque hay almas que no florecen en la comodidad de la primavera. Hay almas que necesitan tocar el fondo de la noche para descubrir su propia luz. Y ella comenzó lentamente. Primero dejó de perseguir lo que no la elegía. Después aprendió a cerrar puertas sin culpa. Más tarde entendió que sanar no significaba olvidar, sino mirar las heridas sin permitir que gobernaran el porvenir. Cada lágrima se volvió río. Cada silencio, refugio. Cada despedida, una semilla invisible. Y un día cualquiera —sin anuncios grandiosos, sin milagros aparentes— volvió a mirarse al espejo y descubrió algo distinto en sus ojos: ya no habitaba la tristeza de quien espera ser salvada, sino la serenidad de quien aprendió a salvarse a sí misma. Entonces el jardín floreció. No igual que antes. Más hermoso. Porque las flores que nacen después de la tormenta conocen el valor de la luz. Desde entonces, quienes la veían caminar creían observar a una mujer tranquila, quizá incluso frágil. Pero no sabían que dentro de ella habitaba una tempestad vencida, un océano reconstruido, una luna aprendiendo nuevamente a iluminar la noche. Y fue así como renació: no olvidando el dolor, sino convirtiéndolo en alas. Y cuando creyó haberlo comprendido todo, la vida volvió a sorprenderla con esa manera suya de bordar misterios en las esquinas del destino. Porque el renacer no ocurrió una sola vez. Sucede todavía. En cada amanecer donde el alma decide no rendirse. En cada palabra que vuelve a escribirse después del silencio. En cada abrazo que encuentra refugio tras la intemperie. En cada lágrima que ya no nace de la derrota, sino de la sensibilidad de seguir sintiendo. A veces, mientras contempla la lluvia deslizarse sobre los cristales o escucha el murmullo del mar hablando con la noche, comprende que aún existen cicatrices que arden suavemente bajo la piel de la memoria. Pero ya no le temen al dolor como antes. Han aprendido que incluso las heridas pueden convertirse en jardines cuando el corazón decide habitarlas con ternura. Y así continúa… Con la serenidad de quien ya no corre detrás de la vida, porque entendió que todo llega cuando el alma está preparada para sostenerlo. Tal vez un día aparezca un amor capaz de reconocer la belleza que sobrevivió a tantas tormentas. Tal vez la poesía siga siendo ese puente invisible entre sus nostalgias y la esperanza. O quizá el verdadero milagro sea simplemente este: haber vuelto a encontrarse consigo misma entre los escombros del ayer. Porque hay renacimientos que no hacen ruido. Solo florecen lentamente… como el rocío azul sobre los pétalos del alba. Aimée Granado Oreña ©️ Gota de Rocío Azul 💧
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GALOPE DE GACELAS PLAQUETTE
05/17/2026
Óscar Rodrigáñez Flores
Poemario del poeta José Manuel Suárez
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BARBECHO Y RASTROJOS PLAQUETTE
05/17/2026
Óscar Rodrigáñez Flores
Poemario del poeta Valentín Martín
Creative Commons Attribution 4.0
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LAS HIJAS DE LA NOCHE PLAQUETTE
05/17/2026
Óscar Rodrigáñez Flores
Poemario del poeta Javier Olalde
Creative Commons Attribution 4.0
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POEMAS QUE NUNCA LEERÉ EN PÚBLICO PLAQUETTE
05/17/2026
Óscar Rodrigáñez Flores
Poemario del poeta Kepa Murua
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NURO`C CUADERNO DE VIETNAM PLAQUETTE
05/17/2026
Óscar Rodrigáñez Flores
Poemario del poeta Juan Ramón Mansilla
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MAR INTERIOR PLAQUETTE
05/17/2026
Óscar Rodrigáñez Flores
Poemario del poeta Pascal Hermouet
Creative Commons Attribution 4.0
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EL JUEGO DE LAS PERMUTACIONES PLAQUETTE
05/17/2026
Óscar Rodrigáñez Flores
Poemario del poeta José Luis Morales
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PLAQUETTE DOCE MESES...MÁS QUE UN AÑO
05/17/2026
Óscar Rodrigáñez Flores
Poemario de la poeta Pepa Cid
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LA FELICIDAD ERA ALTA
05/16/2026
Clarisa Tomás Campa
'La felicidad era alta' Sobre el lecho inmemorial la yerba se ondula en abundancia, verde y dorada,  con su luz y a veces con su sombra, amamanta la vida que nunca se olvida de volver a brotar. Un día decidí cambiar  de visiones, de hogar en cenizas,  de mundo acostumbrado. Decidí volver a ser yo sin temor a la pérdida, de mirarme sin prisa, de volver a imitar a las aves... Cuando llegué a este lugar no sabía nada de tu sonrisa. La primera vez  que la vi, enmudecí, impresionada por su belle
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