De la rutina insípida de su oficina, ha aprendido mucho en los últimos meses. Ha descubierto el valor terapéutico del café a media mañana, junto a la máquina del final del pasillo, él que siempre ha sido más de infusión; a elegir el menú equilibrado, junto con los compañeros, en el vegetariano de la esquina, él que siempre ha tirado más por el entrecot; a desinhibirse con pincho y txacolí combinados al final de la jornada, él que siempre ha preferido la cerveza con dominó. Pero sobre todo, ha aprendido a perdonar a su mujer, por haber salido de la rutina con el vecino del sexto primera.
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0