El 14 abril de 1931, en el marco de una España atrasada, es proclamada la Segunda República en medio del clamor popular. El rey Alfonso XIII abdica y huye del país. Se abre así la posibilidad de una transformación social radical, expectativa que se verá pronto frustrada ante el titubeo y la indefinición de la coalición gubernamental republicano-socialista, incapaz de satisfacer las aspiraciones de las masas. Se suceden las movilizaciones, los campesinos ocupan las tierras, las huelgas obreras se multiplican, los disturbios son duramente sofocados por el gobierno. A los dos años de su nacimiento, la República se ahoga ya en sus propias contradicciones. Mientras tanto, surgen las primeras organizaciones fascistas, envalentonadas por la victoria de Hitler en Alemania…
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