La ley del viajero (y la de Darwin) dicta algo así como "adaptarse o morir".
Adaptarse al lugar donde has aterrizado mejora con creces tu estancia: no solo te sientes menos extranjero sino que además el proceso de comprensión del país y su cultura es mucho más rápido. La mayor parte de las veces, adaptarse no es una cuestión vital, claro. En otras ocasiones, sí. ¿Cuándo? Así de primeras se me ocurre, por ejemplo: cuando estás falto de oxígeno (literalmente) y no tienes fuerzas para dar un paso
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