Las escenas se desarrollan en un camerino de televi-sión. Se encuentra limpio, definido por una puerta de acceso como límite de entrada, marcando un lugar ais-lado y de pocos elementos: un tocador cuyo marco está sin espejo y da hacia al público. Para los personajes sólo será el referente de un espejo, para el público, un marco vacío, un objeto abstracto que encuadra la mirada entre los actores y éste, el público. En el lugar permanecerá un maniquí. Al fondo, se proyectan imágenes, según lo exija el texto. Encima del tocador una pequeña daga. Con todo, quiere el autor que el diseño de esta escenografía posea un color uniforme, preferiblemente de tonos grises, con la intención de señalar una línea fotográfica en blanco y negro. Sobrio y definido. PREMIO MAYOR DE LAS ARTES, MENCIÓN DRA-MATURGIA.2004.
All rights reserved