Cuando el usuario BlueBird abre por fin su correo, luego de dar con su contraseña, halla tres cosas:
La primera: demasiados mensajes de spam.
La segunda: la aceptación de una beca solicitada antes de que hubiera olvidado la clave de su e-mail.
Y la tercera y más interesante: una remitente con la cabeza en la luna que por confusión, le contó historias de amor a la persona equivocada.
Creative Commons Attribution 4.0