Cuando la extraña fiebre hemática apareció en el mundo, la sociedad rápidamente entró en caos. La falta de una cura y la escases de recursos hizo resurgir en el hombre el instinto de supervivencia, y así fue como solo los más fuertes y los más astutos quedaron en pie.
Durante once meses, mi hija de siete años y yo recorrimos los pueblos desiertos en busca de comida. Muchos sobrevivientes habían recurrido al canibalismos, pero yo pretendía preservar lo único que nos diferenciaba de los animales s
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