Siempre había visto la vida como nada más que un tiempo indefinido en el cual cada ser vivo decidía la manera en que quería pasarlo.
Y tal vez era correcto, pero mi manera de verlo necesitaba un poco de color —y tal vez algo de agua por lo seco que estaba.
Él me dio ese color, él cambio mi manera de ver la vida y convirtió un pedazo de papel en blanco y negro a toda una historia con todos los colores del arcoiris. Al igual que yo lo ayudé a regular ese mundo de fantasía en el que vivía para juntos crear el lugar perfecto.
Él me necesitaba a mi y yo a él, éramos como dos piezas del mismo rompecabezas que se complementaban el uno al otro. Éramos dos personas completamente diferentes y a la vez demasiado parecidos.
No contaría mi historia como la de dos adolescentes idiotas que se vieron por primera vez y decidieron que su destino era estar juntos. Me gusta pensar que fue algo más.
Algo mucho más atractivo, interesante y romántico.
Aunque eso no lo puedo decidir yo, sería injusto, así que les dejo a ustedes esa tarea.
Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0