El chico tenía 7 años cuando se cayó del séptimo piso. Estaba jugando con una niña en la azotea y para impresionarla se balanceó sobre la barandilla. ¿Quién no ha hecho en su vida tonterías para impresionar a alguien? La barandilla cedió porque tenía uno de los dos costados corroído por el óxido. Se trataba de un edificio viejo, 30 años, que ya en su día era humilde. Durante el descenso el chico no pensó en nada. Fueron unos breves instantes. El cine y la literatura han deformado mucho esa reali
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0